¿Y cómo?
¿Te ha pasado alguna vez que despiertas de un sueño queriendo que se haga realidad?
¡Claro! Respondió él, guardando demasiadas historias tras esa breve afirmación.
¿Y alguna vez has despertado deseando que nada de lo que has soñado se convierta en realidad? Preguntó Clara viendo cómo la cara de su interlocutor cambiaba drásticamente en cuestión de segundos.
Anoche soñé algo así, prosiguió Clara.
Soñé que estaba sola, que había avanzado en el tiempo pero seguía aquí, igual que ahora. Como si mi realidad no fuera la del resto, como si al fin funcionase la burbuja y nada ni nadie se hubieran metido en ella.
¿Y qué pasó? Preguntó él, absorto, viendo que Clara miraba a la nada, perdida.
Cuando no sé ni cómo me siento escucho música y tarde o temprano encuentro alguna canción que define cómo estoy. Era un sueño, no había música, estaba completamente sola, perdida, sin dirección.
Al fin y al cabo, era solo un sueño, ¿no?
Clara le miró contrariada, como si no le hubiera comprendido. No sabía qué responder, parecía haberse esfumado esa magia, esa telepatía que conseguía que se entendieran siempre a la perfección.
El sueño se convertía en realidad, se sentía sola ahora, incomprendida. Otras veces, cuando se sentía así hacía cosas de las que más tarde se arrepentía.. No quería cerrarse con él, no quería cagarla otra vez.
Conozco esa mirada, dijo él. Por favor, mírame a los ojos.
Mírame, por favor, insistió al término de un silencio infravalorado por ambos.
No te lo he contado porque fuera un simple sueño, Clara ni si quiera sabía por qué había dicho eso pero no se arrepentía de haberlo hecho, sino por cómo me sentí al despertar, por cómo me sentí a lo largo del día, por cómo me siento ahora.
¿Qué sientes?
Me siento sola joder.
¿Y cómo crees que podrías dejar de sentirte así?
Seguimos soñando.
¡Claro! Respondió él, guardando demasiadas historias tras esa breve afirmación.
¿Y alguna vez has despertado deseando que nada de lo que has soñado se convierta en realidad? Preguntó Clara viendo cómo la cara de su interlocutor cambiaba drásticamente en cuestión de segundos.
Anoche soñé algo así, prosiguió Clara.
Soñé que estaba sola, que había avanzado en el tiempo pero seguía aquí, igual que ahora. Como si mi realidad no fuera la del resto, como si al fin funcionase la burbuja y nada ni nadie se hubieran metido en ella.
¿Y qué pasó? Preguntó él, absorto, viendo que Clara miraba a la nada, perdida.
Cuando no sé ni cómo me siento escucho música y tarde o temprano encuentro alguna canción que define cómo estoy. Era un sueño, no había música, estaba completamente sola, perdida, sin dirección.
Al fin y al cabo, era solo un sueño, ¿no?
Clara le miró contrariada, como si no le hubiera comprendido. No sabía qué responder, parecía haberse esfumado esa magia, esa telepatía que conseguía que se entendieran siempre a la perfección.
El sueño se convertía en realidad, se sentía sola ahora, incomprendida. Otras veces, cuando se sentía así hacía cosas de las que más tarde se arrepentía.. No quería cerrarse con él, no quería cagarla otra vez.
Conozco esa mirada, dijo él. Por favor, mírame a los ojos.
Mírame, por favor, insistió al término de un silencio infravalorado por ambos.
No te lo he contado porque fuera un simple sueño, Clara ni si quiera sabía por qué había dicho eso pero no se arrepentía de haberlo hecho, sino por cómo me sentí al despertar, por cómo me sentí a lo largo del día, por cómo me siento ahora.
¿Qué sientes?
Me siento sola joder.
¿Y cómo crees que podrías dejar de sentirte así?
Seguimos soñando.
Comentarios
Publicar un comentario