Nuevo amanecer (I)
Cambié lo uno por lo otro.
Antes me mataba la primera y hoy me preocupa la segunda.
Nunca me gustó aquello y empiezo a cuestionarme si esto es lo mío, si me gusta, si disfruto con ello.
Han pasado años y no consigo discernir el límite, el cambio; cuando comenzó a faltar la primera y sobrar la segunda, ¿o fue al revés?
Cuando pasan cosas así haces memoria y te preguntas cuándo empezaron a ir mal las cosas, cuándo comenzaron a cambiarse las tornas, o eso dicen en la película 500 días juntos.
Echaba de menos sentirme así, sentirme libremente atado o encerrado por mis propios límites con las llaves de mi propia celda. No es una sensación agradable, superarse siempre es un reto pero hacerlo a diario ha conformado una presión extraña y ha dejado tras de sí sensaciones más confusas aún.
Necesitaba volver a sentirlo, sentir que lo que ha sido y es mi salvación está ahí cuando más lo necesito.
Se avecinan cambios. Te lo he dicho ya, pero creo que hay algo que se esconde tras ellos, una amenaza. Cuando se produce un cambio normalmente se produce por algún motivo y los míos suelen tener que ver con la sensación que te deja en el cuerpo, las fuerzas que me da cada mañana para afrontar un nuevo reto.
Sin embargo, cuando lo haces con ese fin corres el riesgo de engancharte a cambiar y no saber levantarte por las mañanas sin ellos.
Se avecinan cambios y me encantaría contar con tu ayuda. Es momento de cambiar el enfoque, el punto de vista.
Algo ha cambiado dentro de mí y aún no sé cómo voy a encauzarlo pero quiero empezar de una vez a hacer las cosas bien.
De la entrada de hoy me gustaría que sacases en claro que me gustaría que formaras parte del cambio y que se acabó lo de venir aquí a leer la chapa y ya está.
Mañana más...
Seguimos soñando.
Antes me mataba la primera y hoy me preocupa la segunda.
Nunca me gustó aquello y empiezo a cuestionarme si esto es lo mío, si me gusta, si disfruto con ello.
Han pasado años y no consigo discernir el límite, el cambio; cuando comenzó a faltar la primera y sobrar la segunda, ¿o fue al revés?
Cuando pasan cosas así haces memoria y te preguntas cuándo empezaron a ir mal las cosas, cuándo comenzaron a cambiarse las tornas, o eso dicen en la película 500 días juntos.
Echaba de menos sentirme así, sentirme libremente atado o encerrado por mis propios límites con las llaves de mi propia celda. No es una sensación agradable, superarse siempre es un reto pero hacerlo a diario ha conformado una presión extraña y ha dejado tras de sí sensaciones más confusas aún.
Necesitaba volver a sentirlo, sentir que lo que ha sido y es mi salvación está ahí cuando más lo necesito.
Se avecinan cambios. Te lo he dicho ya, pero creo que hay algo que se esconde tras ellos, una amenaza. Cuando se produce un cambio normalmente se produce por algún motivo y los míos suelen tener que ver con la sensación que te deja en el cuerpo, las fuerzas que me da cada mañana para afrontar un nuevo reto.
Sin embargo, cuando lo haces con ese fin corres el riesgo de engancharte a cambiar y no saber levantarte por las mañanas sin ellos.
Se avecinan cambios y me encantaría contar con tu ayuda. Es momento de cambiar el enfoque, el punto de vista.
Algo ha cambiado dentro de mí y aún no sé cómo voy a encauzarlo pero quiero empezar de una vez a hacer las cosas bien.
De la entrada de hoy me gustaría que sacases en claro que me gustaría que formaras parte del cambio y que se acabó lo de venir aquí a leer la chapa y ya está.
Mañana más...
Seguimos soñando.
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