Júpiter y Venus

47. Suelo recurrir a canciones tristes cuando las cosas no van muy allá. Recurrir significa que la pongo en modo repetición y me tiro así durante horas.

Me sorprendió gratamente cuando al comprar este nuevo móvil hace unos meses vi que contabilizaba las canciones que escucho de tal forma que de vez en cuando le echo un vistazo y me doy cuenta de cómo me ha ido últimamente solo con ver qué canciones escalan en la lista.

Hace unos días que escribo desde lo alto de un cerro, para intentar conseguir algo de cobertura, y me paso aquí unas horas escribiendo, pensando y disfrutando de las espectaculares vistas, hoy con Venus y Júpiter asomando en la puesta de sol.

Hoy me ha dado por mirar esas lista y dos canciones han dado tal, tal subidón que ni yo lo esperaba. Son dos canciones especiales, para momentos especiales y tienen muchas historias a sus espaldas. Dos canciones que no han parado de sonar en todas estas tardes.

Cuando escucho canciones tristes y son ellas las únicas que me salvan solo pienso en cómo sería el día en el que si conociera al cantante lo único que haría sería darle el abrazo más fuerte del mundo. Un abrazo que no entendería, pero que sería mi forma de agradecerle la vida.


Me ha sorprendido que sí ha habido algún lector del blog que ha respondido a mi pregunta de ayer, y en el fondo no era la respuesta lo que más buscaba, sino la sensación de que pase lo que pase el blog seguirá estando aquí y tú también.

Muchas gracias.

Seguimos soñando.


Comentarios