Campeones
El blog está cambiando y no sólo siento que te debo una explicación sino que con gusto tengo pensado dártela, pero ha pasado algo hoy que me gustaría compartir contigo.
Desde que tengo uso de razón mis vacaciones en el pueblo han sido "casa" para mí, de una u otra forma, y encantado estaba de que así fuera.
Más cuando el último año, la cercanía, los buenos ratos y la confianza crecieron como nunca antes lo habían hecho.
No te voy a mentir, fue una de las mejores "casas" en las que he podido sentirme a gusto, libre.
Pero algo cambió. No sé el qué. Lo que yo creía que había sido una montaña sacada, incluso de contexto, de un granito de arena, ha resultado ser una verdadera cordillera.
¿Por qué?
No lo sé.
Ayer me enteré del alcance inesperado que tenía tan maña montaña. Aquí son fiestas y no las disfruté. No quiero ser tremendista y es que como nunca antes había tenido malos rollos dentro de esta "casa", puede que estas sean las peores fiestas.
¿Que por qué te cuento esto?
Porque todos los años jugamos aquí un cotizado campeonato de fútbol cinco en el que incluso se presentan equipos de hasta tres pueblos, más grandes que el nuestro por cierto. Hace años que juego con los mismos y lo más lejos que habíamos llegado eran las semifinales, y de milagro.
Parte de la gente que se ha visto involucrada en estos malos rollos, los impulsores más bien, forman parte del equipo. Tenía miedo de jugar con ellos, miedo porque no me gusta la gente falsa pero menos aún que jueguen conmigo.
Me enorgullece decirte que hemos resultado victoriosos, en gran medida por los cruces anteriores a la final, y en penaltis hemos sido los campeones.
No me viene a la cabeza ninguna moraleja más allá que la de que has, he y hemos de intentar no hacer sentir mal al prójimo.
Estuve en los dos bandos hace mucho tiempo, en el que sufría bulliyn en el colegio y en el que lo hacía y no sé en cuál me sentía peor.
No es necesario que el daño, la envidia o el dolor ajeno surjan para el goce y disfrute de otros.
44. Mis atardeceres mágicos seguirán siendo siempre casa.
Seguimos soñando.
Desde que tengo uso de razón mis vacaciones en el pueblo han sido "casa" para mí, de una u otra forma, y encantado estaba de que así fuera.
Más cuando el último año, la cercanía, los buenos ratos y la confianza crecieron como nunca antes lo habían hecho.
No te voy a mentir, fue una de las mejores "casas" en las que he podido sentirme a gusto, libre.
Pero algo cambió. No sé el qué. Lo que yo creía que había sido una montaña sacada, incluso de contexto, de un granito de arena, ha resultado ser una verdadera cordillera.
¿Por qué?
No lo sé.
Ayer me enteré del alcance inesperado que tenía tan maña montaña. Aquí son fiestas y no las disfruté. No quiero ser tremendista y es que como nunca antes había tenido malos rollos dentro de esta "casa", puede que estas sean las peores fiestas.
¿Que por qué te cuento esto?
Porque todos los años jugamos aquí un cotizado campeonato de fútbol cinco en el que incluso se presentan equipos de hasta tres pueblos, más grandes que el nuestro por cierto. Hace años que juego con los mismos y lo más lejos que habíamos llegado eran las semifinales, y de milagro.
Parte de la gente que se ha visto involucrada en estos malos rollos, los impulsores más bien, forman parte del equipo. Tenía miedo de jugar con ellos, miedo porque no me gusta la gente falsa pero menos aún que jueguen conmigo.
Me enorgullece decirte que hemos resultado victoriosos, en gran medida por los cruces anteriores a la final, y en penaltis hemos sido los campeones.
No me viene a la cabeza ninguna moraleja más allá que la de que has, he y hemos de intentar no hacer sentir mal al prójimo.
Estuve en los dos bandos hace mucho tiempo, en el que sufría bulliyn en el colegio y en el que lo hacía y no sé en cuál me sentía peor.
No es necesario que el daño, la envidia o el dolor ajeno surjan para el goce y disfrute de otros.
44. Mis atardeceres mágicos seguirán siendo siempre casa.
Seguimos soñando.
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