"Tener que estar"
Una vez más, estando en un país diferente, la cobertura brilla por su ausencia y por tanto los datos móviles también.
Me he sentido extraño cuando comprando en el supermercado me he llevado la mano al bolsillo esperando encontrar el teléfono móvil y ni si quiera estaba ahí.
Al principio me he asustado, luego extrañado y luego me he dado cuenta del lujo que suponía no estar pendiente y no "tener que estar" pendiente de él.
Escribo estas líneas mientras escucho la canción de uno de los capítulos de Skins que más me marcó.
La hecho de menos. Echo de menos Skins. Echo de menos sus capítulos, los capítulos que me marcaban como si de un mejor amigo se tratase, como si él me estuviera hablando.
Echo de menos las relaciones entre los personaje, las conversaciones, los besos, los abrazos, las miradas... Echo de menos volver a sentirme igual que como cuando las veía, como si me quedase un mundo por descubrir, como si no hubiera teléfono móvil ni cobertura que me sacase de mi mundo, como si existiera solo el momento en el que un capítulo diera comienzo y no importase nada más en este complejo mundo que eso.
Eso no tiene precio, como tampoco tiene precio levantarse y ver dos montañas enormes delante de ti, dos montañas que ocultan tras de sí el cielo, dos montañas que te recuerdan dónde estás y que son tu barco de 16 metros de eslora, tu perdición, tu billete hacia la libertad y la tranquilidad, tu nuevo capítulo de Skins...
Seguimos soñando.
Me he sentido extraño cuando comprando en el supermercado me he llevado la mano al bolsillo esperando encontrar el teléfono móvil y ni si quiera estaba ahí.
Al principio me he asustado, luego extrañado y luego me he dado cuenta del lujo que suponía no estar pendiente y no "tener que estar" pendiente de él.
Escribo estas líneas mientras escucho la canción de uno de los capítulos de Skins que más me marcó.
La hecho de menos. Echo de menos Skins. Echo de menos sus capítulos, los capítulos que me marcaban como si de un mejor amigo se tratase, como si él me estuviera hablando.
Echo de menos las relaciones entre los personaje, las conversaciones, los besos, los abrazos, las miradas... Echo de menos volver a sentirme igual que como cuando las veía, como si me quedase un mundo por descubrir, como si no hubiera teléfono móvil ni cobertura que me sacase de mi mundo, como si existiera solo el momento en el que un capítulo diera comienzo y no importase nada más en este complejo mundo que eso.
Eso no tiene precio, como tampoco tiene precio levantarse y ver dos montañas enormes delante de ti, dos montañas que ocultan tras de sí el cielo, dos montañas que te recuerdan dónde estás y que son tu barco de 16 metros de eslora, tu perdición, tu billete hacia la libertad y la tranquilidad, tu nuevo capítulo de Skins...
Seguimos soñando.
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