Rayadas
Supongo que la mayoría hemos pasado por situaciones así y cada vez me convenzo más de que lo que nos diferencia es cómo afrontamos esas situaciones y cómo buscamos soluciones para salir de ellas.
38. Prefiero no hablar de mis problemas ni contarle mis rayadas a nadie.
Supongo que eso es lo que me caracteriza a mí a la hora de salir de alguna situación compleja, que me encierro en mí mismo y no dejo que nadie se inmiscuya.
Antes no era así.
Antes no tenía miedo de contar mis preocupaciones, miedo a que las utilizaran en mi contra, miedo a que me hicieran daño con ellas.
Y un día cambiaron las cosas y yo con ellas.
No es recomendable y tampoco se lo deseo a nadie. La sensación de que se te venga el mundo abajo y no tener a alguien es indeseable, pero la sensación de que se te venga el mundo abajo y tener a alguien que te ayudará, entenderá y apoyará incondicionalmente es indescriptible, inmejorable.
Como la mayoría de las cosas de este mundo, hasta que no dejes de tenerlas no valorarás que estén ahí.
Pero esas situaciones de las que hablo, esas rayadas a veces más importantes y otras veces menos trascendentales, no siempre actúan de la misma forma. Es cierto que en alguna ocasión la cosa se puso fea y fueron días complicados, pero en otras solo son unas ideas que se cuelan en mi cabeza y no siguen ningún orden lógico a la hora de estructurarse.
Y hasta que se organizan... Horas o días en los que prefiero no contarle mis problemas ni mis rayadas a nadie.
38. Prefiero no hablar de mis problemas ni contarle mis rayadas a nadie.
Supongo que eso es lo que me caracteriza a mí a la hora de salir de alguna situación compleja, que me encierro en mí mismo y no dejo que nadie se inmiscuya.
Antes no era así.
Antes no tenía miedo de contar mis preocupaciones, miedo a que las utilizaran en mi contra, miedo a que me hicieran daño con ellas.
Y un día cambiaron las cosas y yo con ellas.
No es recomendable y tampoco se lo deseo a nadie. La sensación de que se te venga el mundo abajo y no tener a alguien es indeseable, pero la sensación de que se te venga el mundo abajo y tener a alguien que te ayudará, entenderá y apoyará incondicionalmente es indescriptible, inmejorable.
Como la mayoría de las cosas de este mundo, hasta que no dejes de tenerlas no valorarás que estén ahí.
Pero esas situaciones de las que hablo, esas rayadas a veces más importantes y otras veces menos trascendentales, no siempre actúan de la misma forma. Es cierto que en alguna ocasión la cosa se puso fea y fueron días complicados, pero en otras solo son unas ideas que se cuelan en mi cabeza y no siguen ningún orden lógico a la hora de estructurarse.
Y hasta que se organizan... Horas o días en los que prefiero no contarle mis problemas ni mis rayadas a nadie.
Seguimos soñando.
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