Nuevo reto (II)
¿Qué pasó?
Que al paso de los primeros veinte minutos no había nada en la balanza de las cosas negativas o malas que pudieras declarar como inviable al proyecto, y una sola en la balanza buena: la ilusión.
Pasadas unas pocas horas la balanza de las cosas buenas seguía igual, mientras que en la otra empezaba a asentarse la expectativa de las posibles cosas malas que podría acarrear lanzarse a la piscina.
Tras veinticuatro horas, en la balanza de las cosas malas seguía esa solitaria expectativa y en la de las cosas buenas solo se subían más y más detalles, detalles que sumados entre ellos empezaban a asustarme. Asustarme porque quizá esta locura pudiera salir hacia delante.
Cuando una locura empieza a rondar por mi cabeza lo primero que la puede echar por tierra es la inviabilidad del proyecto, pero hay un pequeño porcentaje de locuras que conforme la viabilidad se confirma, se terminan desechando puesto que son demasiado para mí. Pienso que si no apuntas alto no podrás llegar alto, pero a veces apunto demasiado alto...
Eso se pasó por mi cabeza cuando la viabilidad de la nueva idea cogía forma en la sombra, en el silencio, sin que ni tú ni casi nadie de mi entorno supiera que llevaba días dándole vueltas sin parar a un proyecto que me puede tener años en sus redes.
Conforme le iba contando a los más cercanos la locura que se me había ocurrido la ilusión menguaba proporcionalmente al número de personas que lo sabían. Es como si el hecho de revelarlo implicara que la parte buena ya fuera conocida por todos y ahora quedase "solo" llevarla a cabo, que es lo costoso, lo duro, lo que implicará una fortaleza mental que dudo tener.
Soy más de impulsos, de correr sprints que maratones, y esto puede que termine siendo la maratón más larga que corra en mucho tiempo. Creo que estoy loco y no lo oculto, tampoco me defiendo, tampoco espero que tenga aceptación y que la gente me apoye, sencillamente creo que ser así me saca más de una sonrisa de vez en cuando y a fin de cuentas eso es lo que me vale.
A partir de septiembre, si Dios quiere, dará comienzo esa locura, ese proyecto. Bueno, no sé si en septiembre o en octubre. Creo que es en octubre cuando empiezan las clases o "tutorías" en la UNED. La locura no es otra que la de apuntarme a estudiar otra carrera.
Como decía antes no espero que entiendas mis locuras puesto que si lo hicieses, por lo que te estarías tan locx como yo, te apuntarías al mismo bombardeo al que pretendo apuntarme.
No sé si eso de que las mejores personas están locas es cierto, solo sé que sin nuevos retos esta vida sería un poco aburrida, ¿no?
Seguimos soñando.
Pasadas unas pocas horas la balanza de las cosas buenas seguía igual, mientras que en la otra empezaba a asentarse la expectativa de las posibles cosas malas que podría acarrear lanzarse a la piscina.
Tras veinticuatro horas, en la balanza de las cosas malas seguía esa solitaria expectativa y en la de las cosas buenas solo se subían más y más detalles, detalles que sumados entre ellos empezaban a asustarme. Asustarme porque quizá esta locura pudiera salir hacia delante.
Cuando una locura empieza a rondar por mi cabeza lo primero que la puede echar por tierra es la inviabilidad del proyecto, pero hay un pequeño porcentaje de locuras que conforme la viabilidad se confirma, se terminan desechando puesto que son demasiado para mí. Pienso que si no apuntas alto no podrás llegar alto, pero a veces apunto demasiado alto...
Eso se pasó por mi cabeza cuando la viabilidad de la nueva idea cogía forma en la sombra, en el silencio, sin que ni tú ni casi nadie de mi entorno supiera que llevaba días dándole vueltas sin parar a un proyecto que me puede tener años en sus redes.
Conforme le iba contando a los más cercanos la locura que se me había ocurrido la ilusión menguaba proporcionalmente al número de personas que lo sabían. Es como si el hecho de revelarlo implicara que la parte buena ya fuera conocida por todos y ahora quedase "solo" llevarla a cabo, que es lo costoso, lo duro, lo que implicará una fortaleza mental que dudo tener.
Soy más de impulsos, de correr sprints que maratones, y esto puede que termine siendo la maratón más larga que corra en mucho tiempo. Creo que estoy loco y no lo oculto, tampoco me defiendo, tampoco espero que tenga aceptación y que la gente me apoye, sencillamente creo que ser así me saca más de una sonrisa de vez en cuando y a fin de cuentas eso es lo que me vale.
A partir de septiembre, si Dios quiere, dará comienzo esa locura, ese proyecto. Bueno, no sé si en septiembre o en octubre. Creo que es en octubre cuando empiezan las clases o "tutorías" en la UNED. La locura no es otra que la de apuntarme a estudiar otra carrera.
Como decía antes no espero que entiendas mis locuras puesto que si lo hicieses, por lo que te estarías tan locx como yo, te apuntarías al mismo bombardeo al que pretendo apuntarme.
No sé si eso de que las mejores personas están locas es cierto, solo sé que sin nuevos retos esta vida sería un poco aburrida, ¿no?
Seguimos soñando.
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