La buena
Una de las preguntas que se suelen hacer hoy en día en una entrevista de trabajo es que por qué razones madrugarías un sábado. ¿Para estudiar? ¿Para ver un partido de tu equipo favorito?
Menos mal que a mí no me han hecho aún esa pregunta porque por muy poquitas cosas soy capaz de levantarme temprano un día de descanso. En realidad levantarme temprano no es lo que me resulta complicado, lo que me parece todo un reto es hacerlo con una sonrisa.
El jueves me levanté con una sonrisa. No solo llegar a mi destino implicaría que me superase a mí mismo, me ilusionaba la idea de superarme a mí mismo en la inmensa cantidad de retos que me quedaban por delante.
Cierto es que el más grande resultó ser el más complicado pero hubo muchos otros que solo con un poco de positivismo se pueden ver y solo con mucho optimismo pueden significar cosas tan tan buenas.
Uno de los amigos con los que monto en bici no soporta que haya viento, pero estudió filosofía y como él mismo dice, intenta tomárselo con filosofía: ¡Piénsalo, me dice, cuanto más viento haga más piernas hacemos!
37. Me encanta la gente que tiene sentido del humor.
No llegué al pueblo pero hice más del ochenta por ciento del recorrido, con miedo a las bajadas y unas pocas penurias más que no hacían más que recordarme a un pedacito de un video que vi hace mucho tiempo. El video era el resumen de una carrera muy pero que muy dura en Hawaii, y empaticé con una de las frases que decía el protagonista en uno de los momentos más duros de la carrera: "Estas carreras son como la vida, un día estás hundido en la miseria y al día siguiente resurges para dar lo mejor de ti mismo. No sé qué significará esto, si pasarlo tan mal en este tipo de carreras me ayudará a salir hacia delante en la vida, o si haberlas pasado tan putas en la vida me está ayudando en estas carreras, pero sea como sea aquí seguimos pedaleando."
Con una sonrisa muy grande te digo que pocas veces he sufrido y disfrutado tanto encima de la bici como el jueves, y que lo repetiría con la misma o más ilusión, si cabe. Ilusión que espero algún día poder revivir en un nuevo intento de superarme a mí mismo. Lo que importa no es si llegas o no, lo que de verdad importa es lo que has vivido, disfrutado y aprendido durante el camino.
Seguimos soñando.
Menos mal que a mí no me han hecho aún esa pregunta porque por muy poquitas cosas soy capaz de levantarme temprano un día de descanso. En realidad levantarme temprano no es lo que me resulta complicado, lo que me parece todo un reto es hacerlo con una sonrisa.
El jueves me levanté con una sonrisa. No solo llegar a mi destino implicaría que me superase a mí mismo, me ilusionaba la idea de superarme a mí mismo en la inmensa cantidad de retos que me quedaban por delante.
Cierto es que el más grande resultó ser el más complicado pero hubo muchos otros que solo con un poco de positivismo se pueden ver y solo con mucho optimismo pueden significar cosas tan tan buenas.
Uno de los amigos con los que monto en bici no soporta que haya viento, pero estudió filosofía y como él mismo dice, intenta tomárselo con filosofía: ¡Piénsalo, me dice, cuanto más viento haga más piernas hacemos!
37. Me encanta la gente que tiene sentido del humor.
No llegué al pueblo pero hice más del ochenta por ciento del recorrido, con miedo a las bajadas y unas pocas penurias más que no hacían más que recordarme a un pedacito de un video que vi hace mucho tiempo. El video era el resumen de una carrera muy pero que muy dura en Hawaii, y empaticé con una de las frases que decía el protagonista en uno de los momentos más duros de la carrera: "Estas carreras son como la vida, un día estás hundido en la miseria y al día siguiente resurges para dar lo mejor de ti mismo. No sé qué significará esto, si pasarlo tan mal en este tipo de carreras me ayudará a salir hacia delante en la vida, o si haberlas pasado tan putas en la vida me está ayudando en estas carreras, pero sea como sea aquí seguimos pedaleando."
Con una sonrisa muy grande te digo que pocas veces he sufrido y disfrutado tanto encima de la bici como el jueves, y que lo repetiría con la misma o más ilusión, si cabe. Ilusión que espero algún día poder revivir en un nuevo intento de superarme a mí mismo. Lo que importa no es si llegas o no, lo que de verdad importa es lo que has vivido, disfrutado y aprendido durante el camino.
Seguimos soñando.
Comentarios
Publicar un comentario