It's all over
Desde que empecé con este blog diario solo ha habido tres veces que no me sentía con fuerzas para venir a escribirte. La primera vez fue cuando mi abuela murió, la segunda fue en febrero y ayer fue la tercera. Ni si quiera hoy me siento con fuerzas como para contarte qué pasó ayer.
Es solo que hay días en los que no te apetece hablar con nadie, días en los que lo único que quieres es que pase el tiempo lo más rápido posible.
Días que se hacen largos, demasiado largos; días que ninguna serie, canción o película van a poder arreglar.
El día de después suele ser el más negro, ese en el que aún no se ha asimilado nada.
Es el día de transición, día entre el antes y el después.
Ese día en el que te planteas todas las dudas que te hiciste estando "en caliente", dudas de las que hoy dudas, ayer estabas seguro y mañana quizá reniegues.
Quién sabe.
Ayer amaneció despejado y hoy negro.
Quizá mañana...
Quién sabe.
Un gran poeta escribió: "Todo queda y todo pasa pero lo nuestro es pasar."
Seguimos soñando.
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