Andorra: día 2
Segundo día en Andorra y no puedo evitar sentir ese tenebroso escalofrío cada vez que entro al baño. No es un apartamento muy grande y cuando el año pasado toqué suelo el baño era el único sitio donde podía ver qué había pasado, como si ahí aumentara el dolor de las heridas. En cierto modo lo hacía, tenías que verme intentando evitar que cayese el agua por las heridas; debió ser toda una odisea pero no veas cómo picaba...
Jornada de descanso en el Tour y nos hemos recorrido Andorra de un lado para otro para ver a los ciclistas "estirar las piernas" (en las jornadas de descanso los corredores salen a hacer kilómetros a una velocidad inferior a la de otros días para "estirar las piernas"). Al final hemos visto ciclistas de unos once equipos, bicis y mecánicos de otros cuatro y coches de todos los equipos. Hasta un corredor francés del Cofidis y otro corredor del Orica.
Ya lo decía ayer, quita el hipo estar durante meses viéndolos en la tele, ver las bicis que llevan y los materiales que utilizan y cumplir un sueño, una vez más, al verlos con mis propios ojos.
También me ha quitado el hipo volver a casa por la carretera de aquel fatídico, o no tan fatídico (una vez más depende del punto de vista), 21 de julio de 2015. El bache seguía en el mismo sitio, sin arreglar y parecía incluso en peor estado que el año pasado.
Es una anécdota, nada más. En esta vida hay de todo, cosas buenas, cosas malas, regulares... El truco está en intentar quedarse con las buenas.
Seguimos soñando.
Jornada de descanso en el Tour y nos hemos recorrido Andorra de un lado para otro para ver a los ciclistas "estirar las piernas" (en las jornadas de descanso los corredores salen a hacer kilómetros a una velocidad inferior a la de otros días para "estirar las piernas"). Al final hemos visto ciclistas de unos once equipos, bicis y mecánicos de otros cuatro y coches de todos los equipos. Hasta un corredor francés del Cofidis y otro corredor del Orica.
Ya lo decía ayer, quita el hipo estar durante meses viéndolos en la tele, ver las bicis que llevan y los materiales que utilizan y cumplir un sueño, una vez más, al verlos con mis propios ojos.
También me ha quitado el hipo volver a casa por la carretera de aquel fatídico, o no tan fatídico (una vez más depende del punto de vista), 21 de julio de 2015. El bache seguía en el mismo sitio, sin arreglar y parecía incluso en peor estado que el año pasado.
Es una anécdota, nada más. En esta vida hay de todo, cosas buenas, cosas malas, regulares... El truco está en intentar quedarse con las buenas.
Seguimos soñando.
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