¿Tu mejor día?

¿Cómo sería un día perfecto para ti?

Más de una vez me he hecho esa pregunta y me daba largas a mí mismo a la hora de contestarla porque en realidad no estaba seguro de la respuesta. Sin embargo, tal y como han sucedido las cosas a lo largo del día de hoy, cada una en su momento y en su justa medida, han hecho que el de hoy haya sido el mejor día en mucho, muchísimo tiempo. Tan bueno que si tuviera que responder a la pregunta me limitaría a narrar el día de hoy.


8. Odio madrugar, no puedo con ello.


A las seis y diez de la mañana me sonó el despertador. Hacía mucho tiempo que no lo utilizaba, y más aún que madrugaba tanto pero solo pensar en el gran día que podía venir por delante hizo que saliera escopetado de la cama hacia la ducha.
La primera fue al abrir la nevera: ¿te acuerdas cuando estuve en Londres en Semana Santa y te conté cual niño pequeño con zapatos nuevos que había visto allí nuevas latas de Monster? Pues ahora las comercializan también aquí y compré un par el otro día. Empezar el día sabiendo que caerá algún que otro Monster es empezar el día con buen pie.

No podía partir a por la que esperaba que fuera la bici del famoso "Madrid-Santiago" sin la mejor compañera de viaje del mundo mundial. Y eran poco más de las siete cuando salíamos de su casa destino Calatayud a por una verdadera joya, una máquina impresionante. Podían salir muchas cosas mal y llevaba varios días que me costaba dormirme por la cantidad de vueltas que le daba al tema, pero de todo lo que bien que podía ir, ha ido mejor aún. Me vendía la bici sin ruedas (es una larga historia, pero lo que me vendía era lo mejor que hay en la actualidad en el sector).

Ya solo quedaba solventar el último contratiempo, conseguirle unas buenas ruedas a la pedazo de máquina que acababa de comprar y, en cierto modo, me urgía conseguirlo. Me he puesto a buscar y cuando parecía que me iba a quedar unas, digo que parecía porque había quedado en cincuenta minutos con el dueño para quedármelas, me llama otro chico y me dice que me deja unas... Madre mía, no sabes cuáles y a qué precio. ¡¡Las que lleva el mejor equipo World Tour del mundo, el equipo Movistar!!
Puede que haya sido un capricho del destino, pero imagina que ibas a una tienda de chuches a por un regaliz y resulta que terminas llevándote la caja entera por el módico precio de dos regalices: im-presionante. Y la sonrisa con la que te vas de la tienda es...

No podía terminar un día perfecto sin unas cuantas partiditas de mus. Sí, puede que últimamente se me esté yendo un poco de las manos tanto mus, pero... ¡el sábado hay campeonato y hay que practicar!

Si tanto insistía en soñar despierto e ir a por los sueños solo puedo concluir afirmando que de no ser por querer soñar y arriesgarme a hacerlo no habría conseguido el pedazo de día y la cantidad de cosas que han venido en él. Va a terminar resultando importante eso de seguir soñando.

Seguimos soñando.



Nota: la cosa número 7, por si no quedó claro ayer, es que mi asignatura favorita hasta la fecha fue la filosofía de primero de bachillerato. Siento la confusión.

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