No lo hagas, por favor

2. Intento preocuparme/implicarme más por las personas de mi lista que por mí mismo. A veces no lo consigo y es algo que me martiriza, que me mata por dentro.

No sé si te ha pasado alguna vez pero una de las cosas que peor me hacen sentir, si no la que más, es decepcionar a quien quiero. Reconozco que con el corazón quiero a muy pocas personas, quizá solo a aquellas que creo tener la certeza que no me harán daño pase lo que pase: no pueden faltar en esta lista, y la encabezan de hecho, mis padres, que tanto han dado por mí y que cada vez que decepciono siento como si el mundo se me viniera encima. Y tampoco te creas que hay mucha más gente en esa lista, pero hoy he decepcionado a alguien de esa lista.

Ni si quiera creo haber tenido culpa, pero eso no implica que no me sienta mal por las cosas que han pasado y cómo han pasado.


Hace poco más de un año alguien le contó a mis padres cosas de mí, cosas de las que no tenían por qué enterarse y muchos menos enterarse de esa forma. Creía que alguien que me quería tanto no debía cargar con el peso de mis errores y ese peso inevitablemente resultó ser mucho peor.
Pasa el tiempo y soy incapaz de olvidar la cara de decepción que pusieron mis padres aquel día, como si cada pequeña decepción destapase aquel horror, como si no hubiera un mañana después de aquello.

No comprendo cómo se puede lastimar tanto a alguien decepcionándole. Perdón, no lo comprendía, ahora sí que lo comprendo.

Por favor, no decepciones a quien quieres y mucho menos a quien te quiere.

Seguimos soñando.


Comentarios