Enhorabuena, hija, por la...
Tras el nuevo título ganado al eterno rival hace apenas unas horas, me gustaría inspirar la entrada de hoy en el baloncesto y poder rendir así mi particular homenaje hacia la segunda liga consecutiva que consigue el Real Madrid.
Verás, estaba ayer leyendo las noticias y se ha hecho viral la carta que le ha redactado una madre a su hija al conocer la nota de selectividad y entrar en la carrera que ella quería: "enhorabuena, hija, por la nota de selectividad. Perdón por tu infancia perdida". Aquí te dejo el enlace a la noticia: http://elpais.com/elpais/2016/06/20/actualidad/1466424654_095954.html?rel=lom
A lo largo del escrito la madre muestra una actitud muy crítica acerca de la exigencia impuesta en los temas escolares, como el de los deberes, en la sociedad de hoy en día, y que deberían mandarse menos tareas a realizar y darles más tiempo libre para poder disfrutar. Me ha hecho preguntarme cosas que considero básicas y en cierto modo normales, porque desde siempre las he visto así...
Así es la vida, competencia, competencia y competencia. A nadie le interesan los perdedores, y a pocos les importan los que no son los números uno, pero no olvidemos en ningún momento que siguen siendo persona, que seguimos siendo personas y que no todo es ser el número uno; para mí es mucho más importante estar bien con los tuyos y ser feliz
En el baloncesto últimamente pasa lo mismo. Hay varios apartados individuales en el juego y conforme mejor se juegue más suben esos números en las estadísticas: puntos, asistencias, rebotes, tapones, robos, recuperaciones...
Ahora ya no basta con meter muchos puntos en un partido, ahora te dicen que si quieres hacer un buen partido tienes que hacer muchas más cosas. Eso no tiene por qué ser malo, solo depende de cómo lo enfoques y es que a veces es difícil saber lo que hacer.
Mi consejo es que lo primordial es salir al parque a jugar y no quedarse en casa haciendo deberes; disfrutar jugando al baloncesto, y si puedes meter muchos puntos pues mejor aún, pero no centrarte en cosas que no tienen por qué ser tan importantes aunque nos las pinten como indispensables.
Seguimos soñando.
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