25
Echo de menos a mi abuelo.
Echo de menos demasiadas cosas, más de las que consigo recordar.
Echo de menos escribir y liberarme, expresar con palabras lo que ni cien gritos pueden aliviar.
Echo de menos salir a correr mientras diluvia.
Echo de menos poder confiar en alguien, confiar plenamente sin tener miedo.
Echo de menos no echar de menos al miedo.
Echo de menos los abrazos por la espalda.
Echo de menos que alguien se tome un minuto para intentar sorprenderme, sentirme el rey del baile. (25. No sé bailar, a pesar de mis esfuerzos para aparentar que sí).
Echo de menos a los ojos más bonitos que he visto en mi vida.
Echo de menos no echar de menos la sensación de falsa soledad.
A veces me pregunto si echo de menos la soledad.
Echo de menos no andar haciendo tumbos.
Echo de menos la capacidad de soñar con libertad.
Echo de menos la inocencia que perdí en cada uno de los pasos que di hasta llegar donde estoy.
Echo de menos saber dónde estoy.
Echo de menos a la ilusión.
Echo de menos llorar sin vergüenza.
Echo de menos sentir que al levantarme al día siguiente ha pasado la tormenta.
Echo de menos tener un día malo y sentir que a nadie le importa. Echo de menos la sensación que se producía de que cuando se me pasase el sofocón se pasarían mis problemas.
Echo de menos saber en qué dirección voy.
Echo de menos ser el rey de un baile único y especial, aunque fuese mi baile.
Echo de menos no sentirme uno más en sitios donde hoy ni se nota mi ausencia.
Echo de menos ese abrazo que nunca llegó.
Echo de menos tener motivos para tener un día malo. La costumbre... la añoranza... el conformismo... la sensación de que las cosas deben ir bien pero no lo van.
Seguimos soñando.
Echo de menos demasiadas cosas, más de las que consigo recordar.
Echo de menos escribir y liberarme, expresar con palabras lo que ni cien gritos pueden aliviar.
Echo de menos salir a correr mientras diluvia.
Echo de menos no echar de menos al miedo.
Echo de menos los abrazos por la espalda.
Echo de menos que alguien se tome un minuto para intentar sorprenderme, sentirme el rey del baile. (25. No sé bailar, a pesar de mis esfuerzos para aparentar que sí).
Echo de menos a los ojos más bonitos que he visto en mi vida.
Echo de menos no echar de menos la sensación de falsa soledad.
A veces me pregunto si echo de menos la soledad.
Echo de menos no andar haciendo tumbos.
Echo de menos la capacidad de soñar con libertad.
Echo de menos la inocencia que perdí en cada uno de los pasos que di hasta llegar donde estoy.
Echo de menos saber dónde estoy.
Echo de menos a la ilusión.
Echo de menos llorar sin vergüenza.
Echo de menos sentir que al levantarme al día siguiente ha pasado la tormenta.
Echo de menos tener un día malo y sentir que a nadie le importa. Echo de menos la sensación que se producía de que cuando se me pasase el sofocón se pasarían mis problemas.
Echo de menos saber en qué dirección voy.
Echo de menos ser el rey de un baile único y especial, aunque fuese mi baile.
Echo de menos no sentirme uno más en sitios donde hoy ni se nota mi ausencia.
Echo de menos ese abrazo que nunca llegó.
Echo de menos tener motivos para tener un día malo. La costumbre... la añoranza... el conformismo... la sensación de que las cosas deben ir bien pero no lo van.
Seguimos soñando.
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