Voluntad
Ayer me dijeron que no hay nada mejor que el piti que fumas después de haber hecho deporte durante un buen rato.
Creo que hay algo mucho mejor, y eso que nunca he fumado un piti después de hacer deporte, pero es que no hay comparación: salir a hacer deporte cuando hace frío y llueve, y llegar a casa completamente realizado, orgulloso de ti mismo y meterte en la ducha con agua ardiendo... Nada mejor que eso. Satisfacción nivel máximo.
Y es que resulta que esta mediodía me ha dado por salir un rato a hacer el gamba y han caído unas gotas, que sumadas al viento que hacía, han hecho que el agua caliente hayan sentado mejor aún.
Pero no es lo que te quería contar, ha habido algo mucho más interesante.
Resulta que estaba volviendo y me he encontrado con un chico que ha parado el coche en medio de la carretera y ha ido a preguntarle a otro chico que cómo se iba a donde él quería ir. Al que ha preguntado no debía tener mucha idea, en su defensa diré que el destino no estaba cerca, por lo que le he preguntado que a dónde iba, y al ver que sí sabía dónde era, le he dicho que si quería le guiaba. Eran ya las tres menos veinte, y conforme íbamos hablando, él desde el coche y yo sobre la bici, me decía que había salido de Madrid a la una y llevaba perdido desde la una y cuarto.
No pretendo tirarme halago alguno, me gusta pensar que cualquiera lo habría hecho, pero cuando hemos llegado me lo ha agradecido como pocos lo hacen. Bastaba un "muchas gracias", pero no se ha conformado con eso.
Mientras volvía a casa no he parado de darle vueltas y me ha venido a la cabeza la entrada que escribí ayer al igual que otra de la semana pasada, y he llegado a la conclusión de que cada uno elige qué ser y cómo ser; depende de cómo actúes, de lo que hagas, y, sobre todo, de lo que dejas de hacer.
He vuelto a casa con una sonrisa, una sonrisa que significa que con esfuerzo y buena voluntad puedes conseguir lo que te propongas.
Seguimos soñando.
Creo que hay algo mucho mejor, y eso que nunca he fumado un piti después de hacer deporte, pero es que no hay comparación: salir a hacer deporte cuando hace frío y llueve, y llegar a casa completamente realizado, orgulloso de ti mismo y meterte en la ducha con agua ardiendo... Nada mejor que eso. Satisfacción nivel máximo.
Y es que resulta que esta mediodía me ha dado por salir un rato a hacer el gamba y han caído unas gotas, que sumadas al viento que hacía, han hecho que el agua caliente hayan sentado mejor aún.
Pero no es lo que te quería contar, ha habido algo mucho más interesante.
Resulta que estaba volviendo y me he encontrado con un chico que ha parado el coche en medio de la carretera y ha ido a preguntarle a otro chico que cómo se iba a donde él quería ir. Al que ha preguntado no debía tener mucha idea, en su defensa diré que el destino no estaba cerca, por lo que le he preguntado que a dónde iba, y al ver que sí sabía dónde era, le he dicho que si quería le guiaba. Eran ya las tres menos veinte, y conforme íbamos hablando, él desde el coche y yo sobre la bici, me decía que había salido de Madrid a la una y llevaba perdido desde la una y cuarto.
No pretendo tirarme halago alguno, me gusta pensar que cualquiera lo habría hecho, pero cuando hemos llegado me lo ha agradecido como pocos lo hacen. Bastaba un "muchas gracias", pero no se ha conformado con eso.
Mientras volvía a casa no he parado de darle vueltas y me ha venido a la cabeza la entrada que escribí ayer al igual que otra de la semana pasada, y he llegado a la conclusión de que cada uno elige qué ser y cómo ser; depende de cómo actúes, de lo que hagas, y, sobre todo, de lo que dejas de hacer.
He vuelto a casa con una sonrisa, una sonrisa que significa que con esfuerzo y buena voluntad puedes conseguir lo que te propongas.
Seguimos soñando.
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