No te vayas Paco
Hoy es un día triste para los seguidores del Rayo Vallecano, hoy es un día triste para aquellas personas que entienden el fútbol de otra manera, hoy es un día más que triste para ti, un día amargo.
Hace unos meses tuve la oportunidad de hablar con el entrenador de Juvenil A del Rayo, un entrenador humilde, que ve el fútbol con otros ojos, que ve el fútbol con tus ojos, que ve el fútbol desde el respeto, desde la humildad, desde el esfuerzo y el compromiso. Que sí, que así lo ven todos, Zidane, Luis Enrique y muchos más... Pero el entrenador del Juvenil A no se quedó ahí, empezó a hablarme de ti, del famoso Paco Jémez. Me contó que cuando pasas al lado de un inferior, le saludas y tratas con respeto.
Estás en primera división de la que probablemente sea la mejor liga del mundo, solo hay diecinueve tipos más como tú, y cuando ves a un fisioterapeuta del Cadete A, a un tercer entrenador del Juvenil C o al conserje, les tratas con el mismo respeto que a los demás.
Pero no solo me dijo eso de ti, me dijo también que de vez en cuando te reunías con los entrenadores de los equipos inferiores, y mi amiguete del Juvenil A, cuando fue por primera vez, creyó que sería algún tipo de compromiso al que te habían obligado a ir desde la directiva, pero no, no fue así. Te sentaste, saludaste a todos y les pediste fervientemente consejos para mejorar como entrenador.
Decía Sirius Black en Harry Potter y la Orden del Fénix que si quieres saber cómo es realmente alguien has de fijarte en cómo trata a sus inferiores y no a sus iguales.
Desde entonces me empecé a fijar en ti y fue entonces cuando empecé a seguir tus ruedas de prensa y todo lo que contabas. Cuando perdíais, escuchaba tus comentarios de después y me demostrabas una vez tras otra que perder es una palabra como otra cualquiera, nada más; que hay mucho más detrás de un partido, que ganar o perder no lo significa todo más aún cuando te has dejado la piel por hacer las cosas lo mejor posible.
¿Y sabes qué más me dijo el entrenador del Juvenil A? Que no te veía entrenando a un Real Madrid, que no creía que tú pudieras encajar ahí porque tu carácter y tu personalidad, tu manera de ver el fútbol, no encajarían fuera de tu famosa frase "hay que echarle cojones".
Por eso te pido, aunque jamás vayas a leer estas palabras, que no te vayas del Rayo Vayecano. Que una vez jugué al fútbol, dejé de jugarlo y verlo por una lesión y por la rabia que me daba no poder seguir ahí dándolo todo, y he vuelto a verlo nada más que por poder entender y aprender de tus ruedas de prensa y tus palabras.
Bajar a Segunda División no es un castigo, no es una desgracia, es una posibilidad para volver a entrar en Primera por la puerta grande.
No te vayas Paco, si alguien puede ascender al equipo, eres tú.
Seguimos soñando.
Hace unos meses tuve la oportunidad de hablar con el entrenador de Juvenil A del Rayo, un entrenador humilde, que ve el fútbol con otros ojos, que ve el fútbol con tus ojos, que ve el fútbol desde el respeto, desde la humildad, desde el esfuerzo y el compromiso. Que sí, que así lo ven todos, Zidane, Luis Enrique y muchos más... Pero el entrenador del Juvenil A no se quedó ahí, empezó a hablarme de ti, del famoso Paco Jémez. Me contó que cuando pasas al lado de un inferior, le saludas y tratas con respeto.
Estás en primera división de la que probablemente sea la mejor liga del mundo, solo hay diecinueve tipos más como tú, y cuando ves a un fisioterapeuta del Cadete A, a un tercer entrenador del Juvenil C o al conserje, les tratas con el mismo respeto que a los demás.
Pero no solo me dijo eso de ti, me dijo también que de vez en cuando te reunías con los entrenadores de los equipos inferiores, y mi amiguete del Juvenil A, cuando fue por primera vez, creyó que sería algún tipo de compromiso al que te habían obligado a ir desde la directiva, pero no, no fue así. Te sentaste, saludaste a todos y les pediste fervientemente consejos para mejorar como entrenador.
Decía Sirius Black en Harry Potter y la Orden del Fénix que si quieres saber cómo es realmente alguien has de fijarte en cómo trata a sus inferiores y no a sus iguales.
Desde entonces me empecé a fijar en ti y fue entonces cuando empecé a seguir tus ruedas de prensa y todo lo que contabas. Cuando perdíais, escuchaba tus comentarios de después y me demostrabas una vez tras otra que perder es una palabra como otra cualquiera, nada más; que hay mucho más detrás de un partido, que ganar o perder no lo significa todo más aún cuando te has dejado la piel por hacer las cosas lo mejor posible.
¿Y sabes qué más me dijo el entrenador del Juvenil A? Que no te veía entrenando a un Real Madrid, que no creía que tú pudieras encajar ahí porque tu carácter y tu personalidad, tu manera de ver el fútbol, no encajarían fuera de tu famosa frase "hay que echarle cojones".
Por eso te pido, aunque jamás vayas a leer estas palabras, que no te vayas del Rayo Vayecano. Que una vez jugué al fútbol, dejé de jugarlo y verlo por una lesión y por la rabia que me daba no poder seguir ahí dándolo todo, y he vuelto a verlo nada más que por poder entender y aprender de tus ruedas de prensa y tus palabras.
Bajar a Segunda División no es un castigo, no es una desgracia, es una posibilidad para volver a entrar en Primera por la puerta grande.
No te vayas Paco, si alguien puede ascender al equipo, eres tú.
Seguimos soñando.
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