Gracias
Antes solía ver Ncis mientras merendaba con mi hermano al volver del colegio. Primero echaban "Qué vida más triste", que era despiporrante, y luego empezaba Ncis, un par de capítulos de los cuales solo solíamos ver el primero para ir a estudiar algo después. Día tras día volvían las negociaciones con mi madre para ver el segundo, cosa que, para ser sincero, no solía pasar.
Me gustaba mucho esa serie, ambas en realidad, pero algo tenía Ncis que me tenía enganchado. Una de las pocas frases de las que me acuerdo era una que le decía Gibbs a McGee con relativa asiduidad: "no te disculpes McGee, disculparse es una muestra de debilidad".
No me gusta llorar, detesto llorar, es mi particular manera de demostrar debilidad. Lo que en realidad odio es mostrar debilidad.
Lo aprendí de mi mejor amigo, y aunque con el paso del tiempo he comprendido que es más una carga que una virtud, tenía envidia de su capacidad para aparentar tranquilidad y normalidad cuando por dentro estaba roto. Era su particular manera de no mostrar debilidad.
Y de tanto envidiarla se me terminó pegando y ahora no puedo evitar ser así. Por momentos se agradece, pero en otros tantos es una hándicap.
Quizás a él no le gustase porque temiera que mostrándolo nadie fuera a ayudarle, o que incluso alguno terminara haciéndole más daño aún. Sea como fuere, lo aprendí y a veces me pregunto por qué soy así.
Sin embargo, cuando algún que otro problema te supera, cuando es demasiado para ti solo, que alguien venga y te ayude sin que lo esperes no tiene precio alguno. Para mí es una de las sensaciones más especiales y tiernas que se pueden sentir.
Anoche un imprevisto me superó y pude sentir esa sensación gracias a unas cuantas personas, de las cuales la mayoría no esperaba que estuvieran ahí. Ni si quiera saben lo que me ayudaron, ni si quiera saben lo que significó para mí.
Tampoco eso tiene precio, cuando alguien da mucho de sí mismo por ti sin esperar nada a cambio, cuando se sacrifican por ti como se sacrificaron por mí anoche... No encuentro palabras de agradecimiento.
Gracias,
gracias por haber estado ahí y haberme ayudado,
gracias.
Seguimos soñando.
Me gustaba mucho esa serie, ambas en realidad, pero algo tenía Ncis que me tenía enganchado. Una de las pocas frases de las que me acuerdo era una que le decía Gibbs a McGee con relativa asiduidad: "no te disculpes McGee, disculparse es una muestra de debilidad".
No me gusta llorar, detesto llorar, es mi particular manera de demostrar debilidad. Lo que en realidad odio es mostrar debilidad.
Lo aprendí de mi mejor amigo, y aunque con el paso del tiempo he comprendido que es más una carga que una virtud, tenía envidia de su capacidad para aparentar tranquilidad y normalidad cuando por dentro estaba roto. Era su particular manera de no mostrar debilidad.
Y de tanto envidiarla se me terminó pegando y ahora no puedo evitar ser así. Por momentos se agradece, pero en otros tantos es una hándicap.
Quizás a él no le gustase porque temiera que mostrándolo nadie fuera a ayudarle, o que incluso alguno terminara haciéndole más daño aún. Sea como fuere, lo aprendí y a veces me pregunto por qué soy así.
Sin embargo, cuando algún que otro problema te supera, cuando es demasiado para ti solo, que alguien venga y te ayude sin que lo esperes no tiene precio alguno. Para mí es una de las sensaciones más especiales y tiernas que se pueden sentir.
Anoche un imprevisto me superó y pude sentir esa sensación gracias a unas cuantas personas, de las cuales la mayoría no esperaba que estuvieran ahí. Ni si quiera saben lo que me ayudaron, ni si quiera saben lo que significó para mí.
Tampoco eso tiene precio, cuando alguien da mucho de sí mismo por ti sin esperar nada a cambio, cuando se sacrifican por ti como se sacrificaron por mí anoche... No encuentro palabras de agradecimiento.
Gracias,
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Seguimos soñando.
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