Excursiones

Hoy tenía mi hermano excursión en el colegio, una de esas excursiones que nosotros marcábamos en el calendario meses antes: era como un día festivo, solo que sin ser festivo. Una semana de cuatro días o de cuatro y medio porque en el fondo teníamos que ir al colegio y madrugar y todo eso.

Me acuerdo de la famosa frase de los profesores de 'no se pueden traer chuches, así que no traigáis'. Es curioso porque esta mañana, llevando a mi hermano, he visto al padre de uno de mis compañeros de toda la vida, Ramón se llama. Y era genial porque desde pequeñito Ramón se llevaba unas bolsas de chuches a las excursiones más grandes que su propia cabeza. Sí, en serio, no es una exageración, cierto es que él tardó en dar el estirón, pero eso no quita que sus bolsas de chuches sirvieran para alimentar a media clase... Qué recuerdos.


Me he pasado años ideando estrategias nunca llevadas a cabo para perderme un día de clase. Maneras completamente legítimas, en las que le buscaba los tres pies al gato y me resignaba al comprobar que no había escapatoria posible.

¿Y ahora?

Ahora cumplo todas mis obligaciones y ni si quiera tengo que madrugar, ¿qué más puedo pedir?

Siempre queremos más, siempre quiero más. Si hace unos años me dijeran que estaría a día de hoy como estoy, hubiera firmado de inmediato. Cuando inventaron la palabra libertad creo que debieron pensar en mí, y aún así soy capaz de encontrar cosas de las que quejarme o que seguir mejorando.

Voy a intentar darme más cuenta de todas las cosas que tengo a mi alrededor y saber valorarlas y aprovecharlas más. Ah, y por cierto, que sepas que estas palabras no caen en saco roto, llevo ya un par de días intentándolo y... ¡está dando resultado!

Seguimos soñando.

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