Elige a quién hacerle daño

Llevo con una frase metida en la cabeza un buen rato: ¿por qué corremos a compartir nuestras alegrías pero no las cosas tristes? 


Tras otro rato dándole vueltas he caído en la cuenta de que quizá no era buena idea generalizar tanto, que no tiene por qué ser así para todo el mundo así que he concluido esto: ¿por qué no pierdo ni un segundo para compartir las cosas buenas que me pasan y las tristes o malas me las guardo siempre para adentro?


Sin duda alguna me resulta mucho más sencillo compartir cosas que sé que a los demás agradarán, de una manera o de otra, que cosas con las que tendrán que soportar una carga que no me parece justo que ellos tengan que llevar. 

Dicen que cada uno elige a quién deja hacerle daño, otros incluso lo llaman amor, pero ¿qué hay acerca de a los que tú haces daño? 
No se lo haces de manera intencionada pero terminan sufriendo por ti, gracias a ti o por tu culpa, llámalo como quieras. Tú los eliges.

Hacía mucho tiempo que no elegía a alguien, y lo echaba de menos.


Seguimos soñando.

Comentarios