Y de tanto esperar...
Puede que la vida sea eso que pasa mientras no sales de una y ya estás en otra.
Hay a quienes eso le gusta, les ilusiona. Como quienes se tiran con paracaídas o hacen puenting. Unos no lo entienden y a otros les alegra la existencia. Una vez más parece que no hay más que blanco y negro, que no hay grises, que o te encanta o no lo harías ni loco.
No sé qué me gusta a mí. Últimamente hay muchas cosas que no sé, ni si quiera de mí mismo. Seguro estoy de que mi vida es eso que transcurre entre una que salgo y otra que me meto, queriendo o sin querer, bueno o malo, siempre pensando en lo siguiente y nunca pensando en lo que tengo o en lo que soy, sino en lo que podría tener y podría ser.
Quizá la felicidad consista en eso, en saber aprovechar y disfrutar eso que algunos llaman vida, eso que dejas pasar mientras esperas, y esperas...
Esperas que las heridas dejen de sangrar,
esperas que llegue la chica de la quinta fila,
esperas que llegue algo o alguien que te salve, no sabes de qué o de quién, pero que te salve, que te salve de este desastre de espera.
Es agónico estar esperando cuando ni si quiera sabes qué estás esperando. Vale ya de seguir esperando, ¿no? Pero vale ya de verdad.
Vale ya de esperar, vale ya de escribir todas las semanas acerca de un cambio; es hora de cumplir el cambio.
Ojalá.
Seguimos soñando.
Hay a quienes eso le gusta, les ilusiona. Como quienes se tiran con paracaídas o hacen puenting. Unos no lo entienden y a otros les alegra la existencia. Una vez más parece que no hay más que blanco y negro, que no hay grises, que o te encanta o no lo harías ni loco.
No sé qué me gusta a mí. Últimamente hay muchas cosas que no sé, ni si quiera de mí mismo. Seguro estoy de que mi vida es eso que transcurre entre una que salgo y otra que me meto, queriendo o sin querer, bueno o malo, siempre pensando en lo siguiente y nunca pensando en lo que tengo o en lo que soy, sino en lo que podría tener y podría ser.
Quizá la felicidad consista en eso, en saber aprovechar y disfrutar eso que algunos llaman vida, eso que dejas pasar mientras esperas, y esperas...
Esperas que las heridas dejen de sangrar,
esperas que llegue la chica de la quinta fila,
esperas que llegue algo o alguien que te salve, no sabes de qué o de quién, pero que te salve, que te salve de este desastre de espera.
Es agónico estar esperando cuando ni si quiera sabes qué estás esperando. Vale ya de seguir esperando, ¿no? Pero vale ya de verdad.
Vale ya de esperar, vale ya de escribir todas las semanas acerca de un cambio; es hora de cumplir el cambio.
Ojalá.
Seguimos soñando.
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