Abrazos

Cuando era pequeñito no era capaz de disfrutar lo que tenía por pensar que llegaría el momento en el que dejaría de tenerlo.
Suena irónico que un niño no disfrute de algo por temor a perderlo, pero así fue.

En realidad no sé por qué he empezado con un 'cuando era pequeñito' ya que en realidad me sigue pasando, y hoy ha sido el mejor ejemplo de ello... o no; hoy ha sido un 'disfruta, ahora puedes'.


Hace ya semanas que en alguna entrada terminaba diciendo "cada día que pasa..."  Y es que contaba los días para que viniese a Madrid.
¿Quién? Mi hermana, la que se encarga de alegrarme la vida, la que me la da cada vez que me habla, la que me ayuda cuando parece que no hay salida, la que me escucha, la que me dice, por larga que sea la nota de voz, que para la siguiente quiere que sea más larga aún.

Pasa el tiempo y aprendes a quien brindarle la oportunidad para que te salve, la oportunidad para que su estado de ánimo influya en el tuyo; con la boca pequeña admito que a muy, muy poca gente le he dado esa oportunidad, sobran dedos de una mano, pero es que cuando sabes que alguien no te fallará, cuando algo en tu corazón y en tu cabeza te lo dicen... Nunca me había pasado, ¿un "para siempre" en el que confíen corazón y cabeza? Nunca.


Orgulloso reconozco que no podía haber aprovechado más el día de hoy para estar con ella. Hoy, por primera vez en mucho tiempo he disfrutado de cada segundo sin pensar en el mañana, disfrutando de un regalo que no tiene palabras.


No hay acto más bonito que el de darle la vida a alguien, sea en el sentido que sea. Ella me da la vida.

¿Conoces esos abrazos que estés como estés te van a dar la felicidad suprema durante unos segundos?



Seguimos soñando.

Comentarios