La siguiente parada

¿Sabes esa sensación de no terminar de salir de un charco y meterte en uno más profundo?

Horrible, ¿verdad?

Pues pocas cosas te sitúan una sonrisa más grande en la cara que cuando empalmas dos charcos que no son charcos, son gloria, son buenos momentos, son alegrías; y es que cuando poco te llega, con poco te conformas. Solo queda disfrutarlo.

Hasta la siguiente parada.

Seguimos soñando.

Comentarios