Hoy no hay moraleja

Hoy he tenido una conversación acerca de ser famoso. Empezó con Taylor Swift y terminamos hablando de nosotros mismos. Me gusta hacer introspección en temas como ese, inesperados, en los que dices lo que piensas sin pensar en lo que dices; me muestro tal y como soy, con ambiciones, con deseos, con carencias, con defectos... como soy.

Hace años Taylor se pasaba horas y horas a lo largo del día conociendo a fans, y por muy egocéntrico que suene, creo que me gustaría ser famoso solo por eso. Me encantaría conocer a la gente que se leyera mis entrevistas o se las tragara en video, me encantaría conocer a la gente que pagaría por verme, me encantaría conocer a la gente que se pasaría horas frente a su pantalla para verme y reza para que vaya a su ciudad a dar un concierto o lo que sea que haga que me ha hecho famoso.

Ojalá.

Me asombra ver que sigue habiendo gente que piensa que hay personas que valen más que otras solo por tener una voz bonita, una cara preciosa o un cuerpo atlético. Ni si quiera por tener una mente privilegiada o por una manera de pensar que mueva masas; eres, soy y somos iguales a todos, y eso me gustaría seguir demostrando si fuera famoso.

Me siento ahora mismo cual político en potencia, intentando vender mi moto para llegar a donde quiero, pero es cierto. Hace demasiado tiempo que lo pienso, que pienso acerca de cómo sería ser famoso, que pienso qué haría, que pienso cómo actuaría y qué diría. Lo primero que haría sería dejarme la vida por conocer a todos aquellos que me han hecho famoso, todas esas personas que sin ellas sería lo que soy hoy: a vistas de algunos, "nadie"; a vistas de otros, "otra cara más"; a vistas de otros "todo" (queda genial decir que lo eres todo, pero es que siempre habrá dos personas ahí que te querrán pase lo que pase).

En realidad pienso acerca del "¿por qué sería famoso?", y ese "por qué" sería casi más importante que conocer a mis fans. Me maravilla pensar que lo que yo hago le podría llegar a gustar a la gente, y no solo eso, les enamorase. Conozco verdaderos fans números uno, fans que ven entrevistas, fans que pagan lo que haga falta por ir a un concierto teniendo examen final al día siguiente, fans que empapelan su cuarto con fotos de él o ella y sus éxitos...
Alguien completamente enamorado por algo que has creado tú, ¿te lo imaginas?


Pero hay aún un paso más allá, un paso al que tanto, tanto me gustaría llegar que renunciaría a cien mil fans de los anteriores por uno de estos: uno al que lo que yo hiciera le hubiera ayudado realmente. Conozco gente que en sus peores momentos se ha refugiado en libros y en música, libros y música que les han dado la vida. No, no es "metafóricamente hablando", es literal, les han dado la vida. Imagina entonces lo mal que estaban y lo profundo que les llegó el trabajo de otros como para salvarles. Eso no es tener un trabajo, eso es tener un don, eso es lo máximo a lo que aspiro en la vida, a ser una de esas personas, una persona que salva a otras.


Y llegados a este punto, a esta reciente afirmación, es cuando me doy cuenta que no hace falta ser famoso para conseguir eso. Acabo de decir que preferiría ayudar de verdad a una sola persona que enamorar a cien mil, ¿no? Pues no hace falta llenar estadios o tener un millón de fans para poder serle de utilidad a alguien.


Cada día que pasa y que vengo aquí a escribirte me gusta pensar que termino con una pequeña conclusión o algún tipo de moraleja que le de sentido a toda la chapa que antes te he contado, pero hoy no la hay. A veces escribo cosas con la intención de que tanto tú como yo nos paremos un momento y nos demos cuenta de lo que estamos leyendo, que nos marque, que pensemos en ello, que aprendamos.

18.


Seguimos soñando.

Comentarios