De los míos

Ayer no te hablé mucho, estuve liado haciendo el gamberro en Torrico, el pueblo de un amiguete. Aquí abajo te dejo alguna foto más y es que, aunque en mi opinión no superen a la de ayer, son envidiables. Después de lo de este fin de semana cuando piense en un buen sitio para perderse, ese será uno de los primeros, sin duda.

Podría contarte tantas cosas que, una vez más, no sé por dónde empezar. En cambio, hay una cosa que sobresalta sobre el resto y me ha recordado en gran medida a lo que ocurre en mi pueblo, y es que cuando te juntas con gente que es feliz con poco, con poco son capaces de hacerte feliz.
Cuando una tarde con los amigos, de un lado para otro, de risas y haciendo el gamberro es lo que te hace levantarte de buen humor por las mañanas, el resto sobra.
Todo sea dicho, si ya añades un partidito de fútbol después de cenar y con niños de ocho años, el panorama es inmejorable.

Siento una profunda envidia hacia todo eso; a levantarte por la mañana y ver campo, no escuchar más que el silencio, ni un coche encendido, a encontrarte a alguien por la calle y que al saludarle te devuelva el saludo con una sonrisa en la cara aunque ni te conozca, a vivir sin miedo a que la gente te haga tonterías porque, a pesar de que por supuesto las hay, hay valores que priman por encima del resto y esos valores se resumen en: "Si eres de mi pueblo eres de los míos".


Es otro rollo y no sabes a lo que me refiero hasta que lo experimentas.

A ver si mañana te hablo de esto, que el viajecito en coche ha dejado alguna perla para contarte, y esa puede ser una interesante.










Seguimos soñando.

Comentarios