Super-poderes

Quizá es solo por el hecho de no tenerlo que siempre lo he deseado, y no creo que tu no hayas soñado con ello alguna vez.
Una vez hasta me hice una lista de los super-poderes que me gustaría tener por orden de prioridad, por supuesto. Poder volar, leer mentes, parar el tiempo, viajar en el tiempo, ser invisible... La lista es larga. Dejó de serlo en el momento que vi La habitación de Fermat y me demostraron que poder parar el tiempo sería sumamente injusto, (dale un par de vueltas...).
Como te decía, la lista en infinita; basta con pensar en X-Men y se te vienen unos cuantos a la cabeza.

Sin embargo, y a pesar de que no tienen tanto renombre como el de "volar" o "leer mentes", hay una serie de poderes que solo unos pocos logran tener. Creo que no tienen tanto renombre porque mucha gente opta a ellos, y nadie te felicita si los consigues, pero están ahí, al alcance de todos.

No tendría mucho sentido que yo te dijera cuáles veo en la gente, cuáles creo que merecen la pena y cuáles me encantaría aprender. Tiene más sentido recordarte que puedes optar a tu super-poder, que si te lo propones lo conseguirás, y que cada día que pasa es uno menos que te queda para lograrlo.

El único enemigo que tendrás en esto, si se le puede llamar enemigo, es el tiempo. No es justo considerarlo un enemigo, puede incluso que termine siendo tu mayor aliado, pero al principio te costará, siempre cuesta.


Hablando de justicia, no me parece justo dejarte con toda la intriga acerca de cómo veo yo los super-poderes... Te contaré una historia que hace años me contaron a mí.
Érase una vez una clase de estudiantes cuyas familias... sus familias tenían un nivel de vida bastante limitado. No se me ocurre una manera más respetuosa y sutil de decirte que el ambiente en aquella clase era más que mejorable, de hecho era una mierda. Imagina a los profesores que trataban de dar clases allí. No sé si has visto alguna de estas pelis americanas en los que los profesores al principio no se hacen con la clase y terminan siendo el hermano mayor de todos los chavales... Pues este no era el caso. Aquello era la guerra, y no me lo contaba con una sonrisa precisamente quien fue el tutor de aquella clase durante un año.
Un día, de la manera más tonta, él consiguió que le prestaran atención. Dejó de ser su profesor para empezar a hacerles pensar por una vez. Tras varias preguntas que tocaron diana, llegó la que tocó mi diana.
Por lo visto, les pidió que de manera anónima escribieran en un papel el nombre de la persona de clase en quien confiarían tanto como para dejarle las llaves de su casa.
Para sorpresa del profesor y de los propios chavales, todos escribieron el mismo nombre; no hubo uno solo que no escribiera ese nombre.

Ese chaval, ese chaval con nombre desconocido pero cuyo nombre brotó del boli de todos, ese, ese tiene un super-poder.



Y recuerda que cada día que pasa... día menos que queda para cumplir tu sueño.

Seguimos soñando.







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