La misteriosa chica de la quinta fila
Erase una vez una chica, originalidad en estado puro, que solía sentarse en la quinta fila. ¿Por qué la quinta? Nadie lo sabe.
En realidad muy poco se sabe de ella. Yo no recuerdo haberla visto hablar. Hay gente que no necesita palabras para expresarse, es su caso.
No faltaba a ninguna clase, siempre presente, siempre atenta, siempre impasible, siempre dispuesta, siempre ahí.
Si algo iba mal, por minúsculo que fuera, ahí estaba ella para echarte un cable con su sonrisa tímida y todo un repertorio de gestos. Hacia difícil lo fácil y fácil lo difícil, quizá era eso lo que le hacía especial.
Qué sensación esa de entrar en clase con la seguridad de que estará ahí.
Qué sensación esa de saber que estará ahí pase lo que pase, que estará ahí haga lo que haga, que estará siempre ahí... ¿no?
Quizá llegue un día a clase y no esté la chica de la quinta fila...
De hecho... un día llegarás y no estará.
Será entonces, y solo entonces cuando la eches de menos.
Seguimos soñando.
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