La edad del porvenir

Hoy ha sido un día de muchos kilómetros, y muchos kilómetros dan para buenas conversaciones y largos ratos a solas con los pensamientos.

Ha sido un día de visitar viejos conocidos y volver a lugares donde hace mucho que no estaba. Qué recuerdos. Hace tiempo que me pregunto si lo que somos hoy tiene algo que ver con los recuerdos que ayer nos marcaron; hoy he obtenido respuesta, somos nuestros propios recuerdos.

Canciones que marcaron una época vuelven a sonar hoy con la misma fuerza con la que soñaron antaño, lugares, conversaciones, miradas, sensaciones... tantos y tantos momentos ahí vividos.


Reencontrarme con mi pasado de esa forma me ha hecho pensar durante gran parte del día, y me ha venido la frase de una película, El diario de un marginado, cuando el protagonista tiene una pequeña charla con su profesor y él le dice que aceptamos el amor que creemos merecer.


¿Y si nuestros recuerdos son fruto solo de lo que creemos merecer? Es decir, ¿y si solo vivimos aquello que creemos merecer?

Al darle vueltas también me ha venido a la cabeza esa frase motivadora de "cuando pase el tren de tu vida, ¡cógelo!".

Nos han educado para coger el tren cuando quiera que sea que vaya a pasar, pero no nos han enseñado a buscar ese tren, ni a saber decirle que no si no nos vemos preparados.
Mi vida no es un videojuego en el que mi final ya está escrito y pensado mucho antes si quiera de que me lo plantease.

No sabes qué te deparará el día de mañana, pero sí sé que cogeré el tren que yo quiera, y decidiré por mí mismo los momentos que quiero vivir, para luego recordar lo que yo quiera, no lo que me merezca.


Seguimos soñando.




https://www.youtube.com/watch?v=qaZ5yx6z_s4


Nota: te recomiendo encarecidamente una película española que se titula "Las ovejas no pierden el tren", habla sobre esto y no tiene desperdicio.

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