Estoy cambiando
Primero empecé con los deportes, una dieta y un gran propósito. De ahí pasó a ser un diario personal en el que intentaba animarte, animarnos. Y hace un par de semanas, o quizás un poco más, que se resume en mencionar sutilmente las cosas destacables que me han pasado en el día.
El blog ha ido cambiando, y es que yo estoy cambiando.
Hace días que más que una liberación, venir a hablarte aquí es una presión, una presión que mantiene intacto en mí el deseo de dar lo mejor, pero que se encuentra en ese difuso límite entre ser una liberación y ser una obligación que cumplir sí o sí.
No siempre son días buenos, ni semanas buenas, ni meses buenos. Si me tomo esto como un blog personal, ¿por qué rehuir los días malos? No hay nada de malo en admitir un bajón, y si contarlo aquí me ayuda a llevarlo mejor, ¿por qué no hacerlo?
Nunca, nunca, nunca he pretendido que esto parezca un toque de atención de modo que al yo escribir que ha sido un día duro, vengas y te preocupes por mí. De hecho, que no sea yo así ha provocado que más de un día no te haya contado nada, en primer lugar porque no me gusta hacerlo, y en segundo lugar porque no quiero que parezca que vengo aquí a contarte mis penas para que luego vengas a preguntarme. Aborrezco eso, lo aborrezco.
Voy a escribir lo que a mí me apetezca, lo que me haga venir con una sonrisa a hablarte al blog, y hoy me hacía ilusión venir a contarte que no quiero seguir con esta presión.
Si resulta que ha sido un día malo, lo diré.
Ah, por cierto, ha sido un día malo.
El blog ha ido cambiando, y es que yo estoy cambiando.
Hace días que más que una liberación, venir a hablarte aquí es una presión, una presión que mantiene intacto en mí el deseo de dar lo mejor, pero que se encuentra en ese difuso límite entre ser una liberación y ser una obligación que cumplir sí o sí.
No siempre son días buenos, ni semanas buenas, ni meses buenos. Si me tomo esto como un blog personal, ¿por qué rehuir los días malos? No hay nada de malo en admitir un bajón, y si contarlo aquí me ayuda a llevarlo mejor, ¿por qué no hacerlo?
Nunca, nunca, nunca he pretendido que esto parezca un toque de atención de modo que al yo escribir que ha sido un día duro, vengas y te preocupes por mí. De hecho, que no sea yo así ha provocado que más de un día no te haya contado nada, en primer lugar porque no me gusta hacerlo, y en segundo lugar porque no quiero que parezca que vengo aquí a contarte mis penas para que luego vengas a preguntarme. Aborrezco eso, lo aborrezco.
Voy a escribir lo que a mí me apetezca, lo que me haga venir con una sonrisa a hablarte al blog, y hoy me hacía ilusión venir a contarte que no quiero seguir con esta presión.
Si resulta que ha sido un día malo, lo diré.
Ah, por cierto, ha sido un día malo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar¿No puedo dar un +1000?
ResponderEliminar(Excluyendo que ha sido un día malo)