Cruz Roja

Volví a salir esta mañana, y  lo cierto es que pudo haber ido mejor. He tomado la determinación de que en cuanto a ese tema, vendré solo a traerte buenas noticias.

Hoy he donado sangre. Lo digo orgulloso, no por nada, sino porque me ha gustado hacerlo. No me gustan las agujas, no me gusta el proceso mediante el cual te sacan la sangre, lo aborrezco. No me gusta que te pregunten tantas cosas, ni que fueras un criminal o algo así. Una amiga que venía conmigo no ha podido donar por haber chupado cristal el sábado; lo gracioso ha sido que no se han entendido la doctora y ella al contarlo y ha parecido más una bronca que otra cosa.

No sé, es como si el hecho de poder echarme para atrás en cualquier momento hiciera que realmente me planteara si quería hacerlo.

¿Te acuerdas cuando te hablé de la división que hago de la gente, nunca con ánimo de juzgar?
Creo que la gente con un gran corazón hace cosas por los demás sin esperar nada a cambio, esperando dar lo mejor de sí mismos aunque duela.
Supongo que es mi ejemplo a seguir, y orgulloso estoy de intentar seguir la estela.

Fue una "mágica" transfusión de sangre la que le devolvió la vida a Gonzalo hace semana y media. Esa nueva sangre corriendo sus venas le cambió, le devolvió su sentido del humor, su vitalidad, su sonrisa, si es que en algún momento llegó a perderlas...

Piensa en la cantidad que puedes hacer y pueden ayudar a los demás. Quizá está ahí la diferencia entre estar en un grupo de gente u otro.


Cada día que pasa...
Seguimos soñando.

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