Sin perdón
Parece mentira que tras tantas bofetadas haga falta una más para terminar de escarmentar.
Promesas vacías que no han hecho efecto juraban que no volvería a pasar.
Un escalofrío recorre cada centímetro de tu cuerpo. El castigo esta vez es más suave, pero el dolor no cesa, es más fuerte que nunca.
Quizá no es un escalofrío lo que recorre cada recoveco de tu cuerpo, sino una pregunta sin interrogantes ni respuestas que hace ver lo fácil sería rendirse.
Los compases de la canción comienzan a tornar. No hay esperanza en ellos, tampoco hay cabida para la ilusión.
La pregunta sigue corriendo por tu venas. Quieres que esa vocecita se calle pero no encuentras la forma de hacerlo.
Subes aún más el volumen de la música, puede que eso haga te desaparecer durante unos instantes. No tienes nada que perder. Quizá se calle.
Despiertas. Cuando vuelves a este mundo quieres creer que tus miedos no son reales, que nada ha pasado.
Pero ves que no se puede remediar y pasas a querer y a creer que no pasa nada, que lo hecho hecho está y hay que tirar para delante.
Entonces, ¿ya está, todo ha terminado?
La canción vuelve a cambiar.
No recordabas ningunas lágrimas tan amargas, ni sabías que existían.
Tampoco recordabas lo que era sentirse así.
Una nueva pregunta paraliza hasta al mismísimo miedo, ¿será diferente esta vez?
Ni si quiera puedes pensar en eso, no hay un mañana después del día de hoy. No lo concibes, no lo crees posible.
Cierras los ojos, pero te duelen. Irritados y rojos te preguntan que cuánto durará esto. No sabes contestarles.
No encuentras un final para un día que sabes que no se terminará con la noche.
Promesas vacías que no han hecho efecto juraban que no volvería a pasar.
Un escalofrío recorre cada centímetro de tu cuerpo. El castigo esta vez es más suave, pero el dolor no cesa, es más fuerte que nunca.
Quizá no es un escalofrío lo que recorre cada recoveco de tu cuerpo, sino una pregunta sin interrogantes ni respuestas que hace ver lo fácil sería rendirse.
Los compases de la canción comienzan a tornar. No hay esperanza en ellos, tampoco hay cabida para la ilusión.
La pregunta sigue corriendo por tu venas. Quieres que esa vocecita se calle pero no encuentras la forma de hacerlo.
Subes aún más el volumen de la música, puede que eso haga te desaparecer durante unos instantes. No tienes nada que perder. Quizá se calle.
Despiertas. Cuando vuelves a este mundo quieres creer que tus miedos no son reales, que nada ha pasado.
Pero ves que no se puede remediar y pasas a querer y a creer que no pasa nada, que lo hecho hecho está y hay que tirar para delante.
Entonces, ¿ya está, todo ha terminado?
La canción vuelve a cambiar.
No recordabas ningunas lágrimas tan amargas, ni sabías que existían.
Tampoco recordabas lo que era sentirse así.
Una nueva pregunta paraliza hasta al mismísimo miedo, ¿será diferente esta vez?
Ni si quiera puedes pensar en eso, no hay un mañana después del día de hoy. No lo concibes, no lo crees posible.
Cierras los ojos, pero te duelen. Irritados y rojos te preguntan que cuánto durará esto. No sabes contestarles.
No encuentras un final para un día que sabes que no se terminará con la noche.
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