Medicina
Cuántas entradas habrán ido cogiendo forma en esta misma silla. Sería exagerado decir que esta silla me ha visto crecer, pero desde luego ha sabido de todas mis dolencias.
Supongo que más de una entrada la escribiría por matar el tiempo, y es que el tiempo que nos hemos pasado aquí más de uno es de campeonato. No me quejo, ojo, son cosas que pasan; si quieres que te traten bien, no esperes que tengan un buen trato solo contigo.
Nunca me han gustado los médicos ni dentistas. Si tuviera que quedarme con los menos malos me quedaría con los primeros, puesto que durante mucho tiempo no fueron santos de mi devoción, pero algo cambió.
Cuando llegas a bachillerato y conoces a la gente que quiere estudiar medicina, que se esfuerza día y noche para conseguir esa tan alta nota que exigen en las universidades públicas.. Ahí entiendes realmente el esfuerzo que muchos hacen.
No sé si quieres ser dentista, de ser así te pido perdón, pero es que odio esa profesión. Supongo que todo proviene de un mal recuerdo de cuando era pequeño, y desde entonces.
Pero volvamos al tema, que me desvío. ¿Desde cuando hay gente que no puede estudiar lo que quiere sencillamente por haber nacido donde ha nacido?
Qué exageración, estarás pensando.
He tenido la suerte de conocer a gente que ha estudiado o está estudiando medicina por la vía pública y gente que se ha quedado a las puertas de entrar en la carrera de sus sueños.
También he tenido la suerte de conocer a gente que ha estudiado o está estudiando medicina por la vía privada.
En cuanto a estos últimos, a veces pienso en uno cuyo recuerdo guardo con una particular rabia hacia su persona. Y es que apenas se esforzaba, no era de los que sacaba buenas notas, más bien al contrario, era de los que suspendía más de una. Con el paso de los meses, puesto que coincidí con él en clase, me escuché que quería estudiar medicina. Tan pronto me enteré de aquello fui a hablar con él, ansioso de saber cómo era posible que siguiera queriendo ser médico a pesar de su horroroso expediente académico.
Pobre de mí, pobre de mi inocencia.. Todo se resolvió con una frase corta y mucha prepotencia: "universidad privada".
Si ayer te contaba que a mis ojos cada persona es diferente, con sus virtudes y también con sus limitaciones, ¿por qué se exige una misma nota para todos? ¿Acaso esa nota mide por igual el esfuerzo de todos? ¿Acaso esa nota no hunde la vida a más de uno?
'La vida es así de dura..' quizá pienses.
Imagina la cara de alguien que lleva queriendo estudiar la carrera de medicina toda la E.S.O. y Bachillerato, que sumados son seis años, y se levanta el día que adjudican las plazas y no ha entrado. ¿Qué será de la vida de esa persona? Piénsalo solo por un instante.
¿Y qué hay de esa gente que no había notado su vocación a los quince años, cuando te hacen escoger por primera vez, y ahora sí la ha notado, ahora ya sabe cuál es?
Me da rabia que en aspectos tan importantes de nuestras vidas todo se resuma a temas burocráticos y 'encontrar el modo que haga daño a menos gente'.
Una vez escuché la frase de: la democracia no es el mejor sistema de gobierno, pero es el menos malo.
¿Nos conformamos con ello? ¿Nos conformamos, de la misma manera, con no entrar en una carrera y perder toda aspiración a cumplir nuestro sueño?
Me da rabia que me digan cómo tengo que vivir mi vida solo por no poder pagar una universidad privada, por no haber nacido en otra familia, en otro país o en otro tiempo.
Sí, conozco gente que se mata todos los días por estudiar y llegar a tan ansiada nota cuando apenas tendrá recursos para pagar la universidad. Puede que consiga ese dichoso número y luego tenga que renunciar a su sueño porque no pueden pagarle la universidad. ¿Acaso esa motivación es apropiada para un crío de 17 ó 18 años? ¿Y de uno de 15?
Quizá es por eso por lo que ahora admiro a los médicos, porque puede que muchos hayan estudiado en una universidad privada, y puede que también se hayan esforzado, pero seguro que los hay que lo han pasado mucho peor de lo que te imaginas para estar donde están.
Y ahora, sentado frente a la puerta del médico no puedo hacer más que pensar en lo que pudo haber sido pero no fue.
Llevo meses intentando motivarte a cumplir tus sueños, y lo más triste es que ni si quiera sé cumplir el mío.
Supongo que más de una entrada la escribiría por matar el tiempo, y es que el tiempo que nos hemos pasado aquí más de uno es de campeonato. No me quejo, ojo, son cosas que pasan; si quieres que te traten bien, no esperes que tengan un buen trato solo contigo.
Nunca me han gustado los médicos ni dentistas. Si tuviera que quedarme con los menos malos me quedaría con los primeros, puesto que durante mucho tiempo no fueron santos de mi devoción, pero algo cambió.
Cuando llegas a bachillerato y conoces a la gente que quiere estudiar medicina, que se esfuerza día y noche para conseguir esa tan alta nota que exigen en las universidades públicas.. Ahí entiendes realmente el esfuerzo que muchos hacen.
No sé si quieres ser dentista, de ser así te pido perdón, pero es que odio esa profesión. Supongo que todo proviene de un mal recuerdo de cuando era pequeño, y desde entonces.
Pero volvamos al tema, que me desvío. ¿Desde cuando hay gente que no puede estudiar lo que quiere sencillamente por haber nacido donde ha nacido?
Qué exageración, estarás pensando.
He tenido la suerte de conocer a gente que ha estudiado o está estudiando medicina por la vía pública y gente que se ha quedado a las puertas de entrar en la carrera de sus sueños.
También he tenido la suerte de conocer a gente que ha estudiado o está estudiando medicina por la vía privada.
En cuanto a estos últimos, a veces pienso en uno cuyo recuerdo guardo con una particular rabia hacia su persona. Y es que apenas se esforzaba, no era de los que sacaba buenas notas, más bien al contrario, era de los que suspendía más de una. Con el paso de los meses, puesto que coincidí con él en clase, me escuché que quería estudiar medicina. Tan pronto me enteré de aquello fui a hablar con él, ansioso de saber cómo era posible que siguiera queriendo ser médico a pesar de su horroroso expediente académico.
Pobre de mí, pobre de mi inocencia.. Todo se resolvió con una frase corta y mucha prepotencia: "universidad privada".
Si ayer te contaba que a mis ojos cada persona es diferente, con sus virtudes y también con sus limitaciones, ¿por qué se exige una misma nota para todos? ¿Acaso esa nota mide por igual el esfuerzo de todos? ¿Acaso esa nota no hunde la vida a más de uno?
'La vida es así de dura..' quizá pienses.
Imagina la cara de alguien que lleva queriendo estudiar la carrera de medicina toda la E.S.O. y Bachillerato, que sumados son seis años, y se levanta el día que adjudican las plazas y no ha entrado. ¿Qué será de la vida de esa persona? Piénsalo solo por un instante.
¿Y qué hay de esa gente que no había notado su vocación a los quince años, cuando te hacen escoger por primera vez, y ahora sí la ha notado, ahora ya sabe cuál es?
Me da rabia que en aspectos tan importantes de nuestras vidas todo se resuma a temas burocráticos y 'encontrar el modo que haga daño a menos gente'.
Una vez escuché la frase de: la democracia no es el mejor sistema de gobierno, pero es el menos malo.
¿Nos conformamos con ello? ¿Nos conformamos, de la misma manera, con no entrar en una carrera y perder toda aspiración a cumplir nuestro sueño?
Me da rabia que me digan cómo tengo que vivir mi vida solo por no poder pagar una universidad privada, por no haber nacido en otra familia, en otro país o en otro tiempo.
Sí, conozco gente que se mata todos los días por estudiar y llegar a tan ansiada nota cuando apenas tendrá recursos para pagar la universidad. Puede que consiga ese dichoso número y luego tenga que renunciar a su sueño porque no pueden pagarle la universidad. ¿Acaso esa motivación es apropiada para un crío de 17 ó 18 años? ¿Y de uno de 15?
Quizá es por eso por lo que ahora admiro a los médicos, porque puede que muchos hayan estudiado en una universidad privada, y puede que también se hayan esforzado, pero seguro que los hay que lo han pasado mucho peor de lo que te imaginas para estar donde están.
Y ahora, sentado frente a la puerta del médico no puedo hacer más que pensar en lo que pudo haber sido pero no fue.
Llevo meses intentando motivarte a cumplir tus sueños, y lo más triste es que ni si quiera sé cumplir el mío.
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