De quesitos

Si establecemos una de esas gráficas que están compuestas por un montón de quesitos y en ella incluimos las razones por las que últimamente no he salido mucho en bici, el viento no tiene cabida; sin embargo, si cambiamos el 'últimamente' por 'los dos últimos días', lo ocupa entero.

Soy único encontrando excusas. No sé si te he hablado alguna vez de un profesor que tuve hace muchos, muchos años. Era exigente y mandaba muchas tareas, pero nos sorprendió a todos el día que alguien le dijo que no tenía los deberes. En vez de enfadarse, puntuarle negativamente o mandárselas otra vez, como harían otros profesores, le preguntó acerca de su excusa. Le dijo que si era buena, que si conseguía sorprenderle o si nunca había escuchado una que se le asemejase, no se lo tendría en cuenta, pasaría por alto la falta de los deberes. Puede que ninguno de los allí presentes conserve algún recuerdo de aquello, pero a mí me hizo tanta gracia que es de las pocas cosas que con el paso del tiempo no se me olvidan.


Nunca me ha caído muy bien la gente que busca excusas, más aún si son para ocultar la verdad, pero lo peor es que yo he sido el rey de ese clan. Creo que si hubiera vuelto a tener a aquel profe hace un año o dos, no tendría que haber hecho deberes en todo el año.

En cambio, decepcionado por aquello, intenté cambiarlo y aquí estoy, intentando hacerte creer algo que, por una vez, es cierto: estos días no he dejado de salir por pereza, sino por el feroz viento que azota estos días a la capital y, en general, al país.

Hay veces que con tal de no hacer daño no digo el 100% de la verdad, y no te engaño si te digo es por miedo; da igual qué miedo sea, si a hacer daño a la otra persona, si a herir sus sentimientos, a las represalias..

Sin embargo, cada día que pasa me doy más cuenta aún, si cabe, de que ese pequeño círculo que me rodea, ese en el que solo está la gente que de verdad me quiere y a quien de verdad quiero, está formado por aquellos a quienes no miento, a quienes no replico con  excusas y aquellos con quienes de verdad puedo ser yo mismo.

Es muy bonito poder contar, tanto tiempo después, con unos pocos que realmente me aguantan tal y como soy, y con quien puedo ser tal y como soy.
Y más bonito aún es darse cuenta de que muchas veces, cuando ni yo mismo me aguanto, ellos están ahí salvándome el trasero.

Total, que no ha habido bici por viento, pero noto por dentro cómo están cambiando las cosas, yo mismo estoy cambiando. Desde hace unos días ya no son tan necesarias esas excusas que buscaba a tiempo completo para estar sonriendo todo el día; ya no vivo al día.

Me alegra notar cómo esa fuerza va creciendo dentro de mí, y yo con ella.



Seguimos soñando.

Comentarios