No todos los imposibles son igual de imposibles

Hoy pretendía hablar acerca de lo que regalar, de cómo conseguir que los regalos ilusionen y lleguen al corazón, pero mañana es el día de reyes y creo que de poco puede servir que hable hoy de ello.

En cambio, me gustaría tratar un tema cuanto menos complicado, el de perseguir lo imposible.
Desde este blog he pretendido mostrar mi apoyo en todo momento a aquellos valientes que quieren cambiar su propio mundo.
Sin embargo, en toda batalla por cambiar el mundo, llegará el día en el que dudes de todo lo que estás haciendo, de si lo estás haciendo bien, de tus capacidades y de que dudes incluso de ti mismo.

No todos los infinitos son igual de grandes, y no todos los imposibles son igual de imposibles.

De nada sirve marcarse como meta un infinito o un imposible que esté fuera de tu alcance, pero no viene mal soñar de vez en cuando e intentar marcarse metas que estén ligeramente por encima de nuestras fuerzas, para exigirnos, para superarnos, para lograrlo.

Encuentra tu infinito, encuentra tu imposible y lucha por él y no pares hasta que lo consigas.

Como dijo una vez Will Smith, si puedes soñarlo, puedes lograrlo.

Seguimos soñando.





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