La teoría del destino

Aún no he encontrado una persona que comparta mi misma opinión acerca del misterio del destino.

Hace tiempo, y tras una extensa compilación de películas y libros acerca de ello, viendo que ninguna me convencía, decidí crear mi propia teoría.

No es nada del otro mundo, solo dice que el destino está escrito y que hagamos lo que hagamos, lo haremos porque estábamos predestinados a ello. Como si hubiera un libro enorme cuyo título fuera 'El destino', que por supuesto ya está escrito.

Llegados a este punto la gente me suele preguntar, "¿entonces afirmas que no somos libres?", y trato, sin éxito normalmente, de explicar que por supuesto que somos libres, tanto que todo lo que hacemos lo hacemos con la más amplia libertad. Nosotros decidimos qué hacer, decir o pensar, es solo que antes incluso de hacerlo, decirlo o pensarlo, estaba escrito. Como si después de un partido de fútbol escribieras una crónica del mismo y después viajaras al principio del encuentro; todos son libres de hacer faltas, correr más, correr menos o meter algún gol si lo consiguen, pero tú ya sabías qué iba a ocurrir, era inevitable.


En cuanto a la práctica, esta teoría no sirve de mucho, pero en algunas cosas suele ayudarme mucho. Cuando encaro una fecha señalada; un examen, una competición, una conversación trascendental, o algo importante, pienso en que unos minutos después todo habrá pasado y yo lo habré hecho de la mejor manera que haya podido, así me libero de tensiones y miedos, y dejo vía libre para intentar lograr el éxito. Muchas veces es el miedo a jugar el que nos impide ganar.


Sin embargo, hay veces que esta teoría parece que se vuelve en mi contra, y hoy me gustaría demostrar que somos libres: parece que se vuelve en mi contra en el instante en el que un hecho se va convirtiendo a cada segundo que pasa más y más probable; y soy libre, y rebelde también, en el momento que me niego a aceptar lo que parece que probablemente ocurrirá.


De hecho, si echas la vista atrás comprobarás que ha habido un montón de cosas que parecía absolutamente improbable que ocurrieran en tu vida, pero lo han hecho, han ocurrido.

Es la ley de Murphy: si algo puede pasar, pasará.


Esté o no escrito mi destino, existan o no todas estas teorías, me niego a aceptar mi destino si es malo. Me niego, y por eso sueño, sueño con que mis sueños se hagan realidad un día, sueño con que todo vaya bien de una vez por todas y sueño con ser y hacer feliz a los que estén cerca de mí.

Comentarios