Julio de 2012

¿Sabes esas veces que parece que el universo se pone de acuerdo para mandarte una señal?

Resulta que estaba saliendo de casa, aprovechando los últimos resquicios del WiFi para cargar una pagina del foro que suelo frecuentar.
Mientras se cargaba, el aleatorio ha querido deleitarme con una de esas canciones que sonríes al escuchar, una de esas que por muchas veces que la escuches, sigue siendo especial.

Conforme se cargaba, he podido ver un nombre escrito que me ha dejado anonadado: "Zaphire 6.9."
Ese es el nombre de mi primera bici, la primera que tuve, la primera mayor inversión de mi vida. Para más inri, la que estaba puesta a la venta era de 2012, el año en el que me la compré.
A todo esto, ya estaba saliendo de casa y me ha llegado una brisa y un rayo de sol que no sabría cómo explicar cuán especiales han sido.

Con la música puesta de fondo, me he puesto ha recordar y me ha llegado una imagen clara a la mente.
Julio de 2012, Alicante. Tan pronto como terminábamos de comer, mis abuelos iban a echarse un rato la siesta. Yo podía ir a hacer lo mismo, pero echaban por Teledeporte el Tour de France y eso era sagrado, más incluso que la siesta. Para muchos es aburrido, para mí era un sueño poder verlo tranquilamente.
Recuerdo los comentarios de Carlos de Andrés y Perico Delgado, hablaban del ritmo de pulsaciones con los que Miguel Induráin corría las contrareelojs.

Hacía mucho tiempo que no lo recordaba, y es que echaba de menos sentirme como en casa. Echaba en falta ese sentimiento de sentirme seguro, de estar haciendo y viendo lo que realmente quería, sin miedos, sin presiones, y disfrutando de los arreones de Froome y la cara de sufrimiento de Wiggins intentado seguir la rueda de su compañero de equipo.
Echo de menos esas cabezadas que me echaba sin querer y las excusas que yo mismo me buscaba: no, no, no te has dormido, solo estabas descansando los ojos. Pero.. ¿Cómo? ¡¿Se han caído?! Quién me mandaría a mí descansar los ojos..

Aún recuerdo la cara de tonto que se me quedaba cuando me perdía algo trascendental por culpa de mis descansitos oculares..

Me he trasladado a aquel mes de julio de 2012, y sin duda fue el primero de una lista de julios increíbles, tanto buenos como malos. El 11 del siguiente año, el primer guantazo serio, el 13 del 2014, unos cuernos. El 21 del 15, otro guantazo para el recuerdo... Pasaron también cosas geniales, sin duda, pero nada como mi mes de julio de 2012.

A esto me refiero con que no dejes de soñar. Si siempre estás abierto a soñar, pronto te pasará como a mí hoy y tendrás la sonrisa más grande que hayas tenido en mucho tiempo.

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