Día de reyes

Día de alegrías, día de ilusiones, día de familia, día de lotería, día de descanso, día de esos que, como niños pequeños que juegan al escondite, son "casa".

Día de narrar contentos nuestros regalos de reyes, narrar las caras de aquellos a quienes hemos regalado. Nada como ver la ilusión de un niño en los ojos de un adulto. No hay precio que pague eso.

A veces me pregunto por qué tenemos que esperar a acontecimientos tan señalados para demostrarles a los que queremos que les queremos. No hace falta gastar dinero para hacer felices a quienes tenemos cerca, así que ¿por qué no empezar desde mañana mismo?



Por otro lado... se acercan días complicados. Después de la fiesta viene la resaca, y me parece que esta vez va a ser más un resacón que una resaca.

Eso sí, a mal tiempo, buena cara. Y a seguir soñando en que todo salga bien.




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