Tarde, pero

Tarde, pero infalible. Hay días que resulta difícil sacar unos segundos para poder escribir, pero aquí va una breve reflexión que ha surgido en mí gracias a los acontecimientos hoy ocurridos.

Cuando ni tú mismo sabes qué quieres, es difícil que la gente acierte.
A menudo resulta doloroso, tanto para ti como para la gente que lucha por verte bien, o, al menos, por no verte mal.

Hoy es uno de esos días en los que no esperas ser el hombro de nadie, esperas que alguien sea el tuyo, pero tu terrible manía de alejar a todo el mundo no te lo permite.

¿En qué momento pasas de permitir que alguien se acerque, a confiar plenamente y contarle eso que tanto necesitas contar, pero que no haces por miedo?


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