#ResumeTuAñoEn3Palabras (2- Desesperación)
Como si se tratara de uno de esos estupendos resúmenes que aparecen en los capítulos de Shameless, la palabra-resumen de hoy es "desesperación".
Es curioso porque a veces puede ocurrir que se pretenda salir de una racha de "mala suerte" antes de que haya acabado; crees que has tocado fondo, pero en realidad te queda bastante para hacerlo.
No suelo hablar mucho de ello por vergüenza, pero considero que el 21 de julio de este mismo año volví a nacer.
Pasando lo que pasó, se puede ver el vaso medio lleno o medio vacío.
A posteriori lo veo más que lleno, pero por aquel entonces, y aún con el cuerpo paralizado debido al golpe, consideré que el vaso estaba completamente vacío.
Cuando creí que había tocado fondo, cuando sabía que trepar hacia la luz era casi una misión imposible, algo me empujó al fondo, al frío y húmedo final del pozo.
Nadie habla de ello, y es que parece que pedir ayuda es pecado o algo así, y que la gente que la necesita está contagiada de lepra, pero creo que no hay nada más bonito que encontrar unos ojos tristes y luchar hasta conseguir que sean los ojos con más brillo de este mundo.
Echa está momentánea e improvisada reflexión, solo decir que toqué fondo impulsado a setenta kilómetros por hora en aquella cuesta abajo andorrana. Llevaba semanas depositando todas mis ilusiones en ese viaje, en la compra del día anterior, en estrenar esa estupenda bici con un mega puerto de montaña en el paraíso del ciclismo, Andorra, y no llevábamos ni 24 horas en aquel país, y ya se habían acabado las vacaciones.
¿Era acaso una señal del destino?
No lo sé, lo que sé es que cuando al día siguiente me levanté y apenas podía moverme, supe que había tocado fondo y que las heridas exteriores curarían a la par que las interiores.
La desesperación había inundado todo mi cuerpo, y junto con la decepción, habían vaciado el vaso y hasta el grifo.
Entonces llegan esa clase de días en los que te despiertas porque tienes que hacerlo, porque quedarse en la cama es demasiado aburrido como para estar 24/7 allí.
Y aquí es donde entra la tercera palabra, la que me sacó a mí, y me sigue sacando, entró en acción.
Mañana más pero no mejor, ¡Seguimos soñando!
Es curioso porque a veces puede ocurrir que se pretenda salir de una racha de "mala suerte" antes de que haya acabado; crees que has tocado fondo, pero en realidad te queda bastante para hacerlo.
No suelo hablar mucho de ello por vergüenza, pero considero que el 21 de julio de este mismo año volví a nacer.
Pasando lo que pasó, se puede ver el vaso medio lleno o medio vacío.
A posteriori lo veo más que lleno, pero por aquel entonces, y aún con el cuerpo paralizado debido al golpe, consideré que el vaso estaba completamente vacío.
Cuando creí que había tocado fondo, cuando sabía que trepar hacia la luz era casi una misión imposible, algo me empujó al fondo, al frío y húmedo final del pozo.
Nadie habla de ello, y es que parece que pedir ayuda es pecado o algo así, y que la gente que la necesita está contagiada de lepra, pero creo que no hay nada más bonito que encontrar unos ojos tristes y luchar hasta conseguir que sean los ojos con más brillo de este mundo.
Echa está momentánea e improvisada reflexión, solo decir que toqué fondo impulsado a setenta kilómetros por hora en aquella cuesta abajo andorrana. Llevaba semanas depositando todas mis ilusiones en ese viaje, en la compra del día anterior, en estrenar esa estupenda bici con un mega puerto de montaña en el paraíso del ciclismo, Andorra, y no llevábamos ni 24 horas en aquel país, y ya se habían acabado las vacaciones.
¿Era acaso una señal del destino?
No lo sé, lo que sé es que cuando al día siguiente me levanté y apenas podía moverme, supe que había tocado fondo y que las heridas exteriores curarían a la par que las interiores.
La desesperación había inundado todo mi cuerpo, y junto con la decepción, habían vaciado el vaso y hasta el grifo.
Entonces llegan esa clase de días en los que te despiertas porque tienes que hacerlo, porque quedarse en la cama es demasiado aburrido como para estar 24/7 allí.
Y aquí es donde entra la tercera palabra, la que me sacó a mí, y me sigue sacando, entró en acción.
Mañana más pero no mejor, ¡Seguimos soñando!
Comentarios
Publicar un comentario