Día después

La experiencia me ha demostrado p que el peor día de una caída importante no es el día en sí, sino el día de después.

El factor sorpresa influye tanto o más que los daños físicos, porque te levantas después de un sueño que llevabas añorando desde la caída, sin recordar que apenas puedes moverte.

Y te preguntas cómo has llegado hasta ahí, te preguntas por qué te caíste, por qué estás pasando por eso. No son las preguntas correctas, las preguntas que deberías pero no te atreves a hacerte son: '¿qué voy a hacer para salir de esta con una sonrisa de oreja a oreja?'

No es cuestión de bicicletas, ni de caídas. Es solo una metáfora. Una metáfora en la que la caída puede ser de lo que hablábamos ayer, de perder a alguien; una metáfora en la que la caída habla de alguien que te ha dejado tirado; una metáfora en la que la caída es un examen suspenso o cualquiera que sea el problema que te carcome por dentro.

Pero recuerda que aunque las heridas sean profundas, aunque apenas hayas podido dormir y ni puedas moverte, mañana saldrá el sol.

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