Demasiadas mierdas
Hay días y días, días en los que escribes y animas a alguien que no está bien, le dices que no hay nada perdido, que no se tome tanto las cosas tan a pecho y que trate de disfrutar de todo lo bueno que le rodea. Y al día siguiente eres tú quien no consigue ver el sol, quien lo ve negro y quien ni se cree sus propias palabras.
Y ya entras en una dinámica en la que por minúsculo que sea algo que no va todo lo bien que podría, te hunde y se convierte en un mundo.
La acumulación reiterada de mierda pesa sobre los hombros.
La acumulación reiterada de mierda pesa sobre los hombros.
Comentarios
Publicar un comentario