De corazón, gracias

Y cuando crees que está superado, te sorprende demostrándote que está ahí y que no te olvida.

Nada menos que la rodilla izquierda, la que quedo como quedó el domingo pasado.

He de admitir que igual no está, por momentos duele menos y otros es peor aún.

Sí, si sigue así tendremos que buscar algún remedio, pero confiemos en el reposo.

Por lo pronto, contar que fueron apenas 25 kilómetros, más de los necesarios para comprobar que nada bueno saldría de ahí.


Por último, me gustaría dar las gracias desde aquí a esa gente que está ahí todos los días, al pie del cañón, que no me deja solo y que sufre y lucha por mí.

De corazón, gracias.

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