Batería de motor
No hay truco que valga cuando se trata de jugarse algo importante en esta vida.
No hay consejo que sirva ni consuelo que alivie cuando una de esas apuestas no sale bien, y mucho menos cuando se encaja una racha mala de ellas.
Todo tu mundo se hunde, se derrumba; cada día se hace interminable, no ves el momento de tumbarte en la cama e intentar olvidar aquello que por dentro te va carcomiendo cada vez más.
Como decía, no hay trucos, ni consejos ni consuelos que sirvan, pero siempre hay una salida. Que yo aquí teorice no te va a ayudar en absolutamente nada, ni te va a sacar de tu profundo agujero; solo tú puedes hacerlo.
La manera de conseguirlo, no de intentarlo, de conseguirlo no es otra que encontrar algo que te ilusione, algo que te aporte esa chispa que hace que ahora mismo no seas tú; que esa chispa sea el empujón que todo motor necesita de vez en cuando.
Sí, los motores de gasoil o gasolina, por buenos que sean, a veces se quedan sin la batería que hace arrancar y si en ella no pueden mover el coche, no pueden demostrar de lo que están hechos ni de todo lo que valen.
Busca y encuentra esa ilusión, esa motivación, busca tu propia batería y déjate llevar, deja que te arranque, deja que ella consiga que vuelvas a ser lo que eras.
Comentarios
Publicar un comentario