Montaña rusa
Una vez entras en la dinámica, no es fácil salir; de hecho no sabes cuándo saldrás.
La vida es una montaña rusa, algunos días estás en la cima celebrando hasta lo más ínfimo, y otros días estás de una manera en la que ni el gordo de la lotería te anima.
No hay montañas rusas que tengan solo un recorrido por la cima, ni las hay que solo lo tengan a ras de suelo. Si algo hace características a las montañas rusas, es que para poder aprovechar los máximos, tienes que haber pasado por los mínimos y haberlos sufrido en primera persona.
Ese es el único consuelo que queda, el de que este mínimo sirva, y más si es para disfrutar y entender los momentos de apogeo.
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