A estas horas...
Ni si quiera he llegado a casa y ya sé que hoy no toca deporte. No son horas, no se puede llegar a casa a las once y pico cuando al día siguiente hay obligaciones, ¡hay que irse de fiesta!
Otra prueba de fuego, y cada vez más convencido del cambio... Por momentos.
Ayer trajeron a casa una de esas galletas con azúcar por encima y qué tentación. Anoche la vencí, hoy no. Es la primera vez en días que no resisto la tentación. Todo hay que decirlo, la galleta sabía que llevaba mi nombre puesto.
Vamos por el buen camino, ya solo hay que unir ambas facetas, la sana y la deportista. Siempre ha triunfado la primera, ahora escasea mientras la segunda se va haciendo paso. Todo es cuestión de tiempo y paciencia.
Seguimos soñando.
Comentarios
Publicar un comentario